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El Santo: del ring al cine mundial

-¡Santo llamando a Blue Demon! ¡Santo llamando a Blue Demon! ¡Contesta Blue Demon! ¡Contesta!-¿Le suena familiar?

Miércoles, 06 Febrero 2013

Amaranta Sáez
El Mundo de Córdoba

Ayer se cumplieron 29 años de la muerte de Rodolfo Guzmán Huerta, luchador profesional y actor mexicano, mejor conocido como Santo.
Este personaje, mundialmente conocido, que nació en la Arena México, en medio de la parafernalia de la Lucha Libre -mucho antes de que aparecieran los luchadores gringos metrosexuales y con pintas de cantantes de reggaetón, por allá en 1934-, pasó por muchos personajes- Hombre Rojo, Enmascarado, Murciélago II y Demonio Negro- antes de convertirse en la leyenda del ring que es ahora.
José Guadalupe Cruz, es en parte responsable de este fenómeno, pues el impulso que llevó al Enmascarado de Plata al cine, se lo dieron los comics del Santo, diseñados por Cruz, de los cuales llegarían a distribuirse más de un millón de ejemplares semanalmente.
A partir de 1952 y hasta 1982, fechas de su primer y última película respectivamente, Santo dejó de ser un luchador de Lucha Libre, para convertirse en un súper héroe que combate a los villanos, en su mayoría monstruos infrahumanos, momias y vampirezas sexies, con una serie de producciones cinematográficas que tendían hacia el suspenso futurista y la ciencia ficción.
En mi mente tengo recuerdos de infancia lejana, de televisión blanco y negro, de esas escenas épicas donde, dentro de un laboratorio “ultramoderno” -es decir, con un montón de foquitos en aparatos de cartón-, se desarrollaban los planes para hacer el bien, vencer al mal y llevarse a la chica linda.
Es más que sabido que la fama de este héroe mexicano dio la vuelta al planeta. En Turquía incluso se filmaron películas del Santo, con Santos turcos y escenarios turcos, como “Los tres poderosos” (3 Dev Adam).
En Beirut y Estambul aún existen fanáticos que aseguran que el origen de su ídolo es árabe o turco.
El gran auge en países extremadamente conservadores, rompe con la idea de que el éxito logrado en Europa se debe a las versiones para adultos que se distribuyeron al otro lado del charco, con un porno-soft- lo cual excuso pensando en que eran los setentas, la psicodelia salida del “peace and love”...era imposible no experimentar- estelarizado por bellezas de la talla Meche Carreño, Elizabeth Campbell o Amedeé Chabot, que sencillamente era grandioso y a más de uno le dejaban boquiabierto.
Hoy, Santo ya nada tiene que ver con la Lucha Libre y los luchadores como tal, es más bien una figura mítica y legendaria.
Para la formación de la triple A (AAA) en 1992, Santo ya no figuraba mas que como estrella del cine. En el sitio oficial de esta asociación (www.luchalibreaaa.com) ni siquiera se hace mención en el “cuadro de honor” de los luchadores de todos los tiempos.
Pero Santo es una de esas imágenes que cualquiera que lo haya visto defender una noble causa detrás de un funk psicodélico, grabará en su memoria.
Lo vemos a menudo en DVD’s de colección junto a The Wizard of Gore (gente rara) y la Dolce Vita, pero también se aprecia caminando a través de la cultura pop en las playeras estampadas de los “hipsters”, que usan “Convers” y lentes de la Chilindrina. Lo vemos decorando bares y cantinas alternativas, en muñequitos y en las repeticiones de la televisión aérea cuando le da por ponerse melancólica.
P.D. Gracias Santo por aquella escena en la que junto a Chabelo, te quitas la máscara y nos dejas ver que debajo de ella traes otra.
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