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| ¡Regatean hasta por los ataúdes! |
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FAMILIARES DE OBREROS Viernes, 13 Julio 2012 DAFFNI ROJASEL MUNDO DE ORIZABA Desde que los cuerpos de los malogrados trabajadores eran rescatados, Tenería Company S.A. de C.V. se había comprometido a solventar todos los gastos funerarios. Sin embargo por la tarde, el representante legal de la empresa, Ángel Mora, en reunión con los familiares de las víctimas, les anunció que sólo le habían autorizado para sus difuntos cajas mortuorias de no más de 3 mil pesos, pues estaban comprometidos a solventar ese gasto “pero no con lujos”, porque no alcanzaba. Esta respuesta encendió los ánimos de las amas de casa, hermanos y padres de los fallecidos, quienes saben que el costo de los ataúdes que les ofrecía la funeraria es uno de los más económicos. La mezquina propuesta, que cayó como balde de agua fría, la escuchaban los dolientes en medio de la calle paralela al Ministerio Público de Ixtaczoquitlán, hasta donde habían llegado para solicitar a la empresa informes sobre la situación legal de los fallecidos. El propietario de la funeraria y el apoderado legal de Tenería se justificaban ante los inconformes, asegurando que la empresa estaba comprometida a solventar ese gasto, pero el presupuesto que le habían autorizado a la funeraria para ese rubro era el más económico. La respuesta irritó y puso a la defensiva a las familias, quienes respondieron airadas que no era momento de negociación, pues al parecer para la empresa la muerte de seis hombres “no causaba molestia” entre los industriales, pero eran sus muertos y debían sepultarlos con decoro. “No es momento que empiecen a regatear sobre el precio de los ataúdes. Queremos una sepultura digna para ellos”, reclamaban los familiares. Asimismo, solicitaban comprensión y consideración para brindar un funeral digno a sus esposos, hijos y padres fallecidos trágicamente, luego de inhalar ácido sulfhídrico mientras limpiaban la cisterna llena de residuos. Con gran tristeza, esposas y hermanos afirmaron que era privilegio de cada familia escoger su ataúd a fin de dar a los difuntos lo que merecían, pues “después de trabajar para una empresa que no se preocupaba por el trabajador y que además ni siquiera les pagaba un buen salario”, lo mínimo que podían hacer era otorgarles un funeral decente. “Yo necesito que me paguen todos los gastos del funeral: el ataúd, el entierro, las flores... es obligación de la empresa y es derecho del trabajador”, exigía la hermana de uno de los muertos. Acorralado, el representante de la empresa no tuvo más que ceder ante la demanda de los dolientes, e instruyó al empleado de la funeraria que permitiera elegir a los familiares los ataúdes para sus difuntos. “El trámite inmediato es que se les atienda (a los dolientes) y los señores de la funeraria lo harán; no les van a cobrar absolutamente nada y no se les descontará nada”. “Los señores van a hacer la factura y la empresa los deberá cubrir”, declaró, rendido, Ángel Mora.
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