Posdata: Otto Sirgo está vivo
El popular actor-director-maestro está en “Palabras de mujer”, y recordamos uno de sus triunfos más vívidos de su carrera de artista
CHARLA CON EL MUNDO en un descanso de “Palabra de mujer.”
Agencias
En la quietud forzada de los foros de grabación de “Palabras de mujer”, que se aproxima a la hora soñada, la de relajarse e ir a alimentarse (a casa si ya no tiene llamado, al restaurant de Televisa si tiene tarea pendiente), atrapamos a uno de los menos escurridizos elementos que hacen un éxito de la telenovela que dirigen Eric Morales y Benjamín Cann y produce José Luis, el “Güero” Castro, uno de los dos hermanos de la Chaparrita de Oro, la tremenda Verónica.
Hacer un sumario de la carrera de Sirgo está en griego, y algo que no me permitieron las “mujeres de palabra” fue hablarles en su idioma. Con el inteligente señor Sirgo lo conseguí, hablándole en su lenguaje: el arte.
Tras confirmar de Juan Soler y leer parte del guión, de que la novela está “focalizada” (Soler digit) en las mujeres, Sirgo se encuentra entre su hija en la ficción, Ludwika Paleta, y su paramour, la aún guapa Jacqueline Voltaire, especia de Edith González para el nuevo siglo (créanme, la señora era una “cuero”, y sigue guapísima, y con gran clase).
Entonces, focalizo mis comentarios hacia su carrera pretérita. Un éxito de crítica y público imposible de ignorar: “P.S.: tu gato ha muerto” (Posdata: tu gato ha muerto), que dio a Sirgo y su productor Rubén Lara en los 80s uno de sus éxitos más memorables, uno que ocasionalmente se remonta en los escenarios y que dio oportunidad a jovencitos como Juan Soler, Héctor Soberón, Héctor Suárez y Jorge Poza una oportunidad singular, ya que debían mostrar sus músculos histriónicos, y los corporales al desnudo.
El audaz productor Rubén Lara envió a Sirgo el guión de “P.S. Your cat is Dead”, que Otto conocía de Broadway y no necesitaba convicción. “Lo hago”, respondió la llamada sin siquiera leerlo.
El asunto es sobre un hombre convencional que recibe la visita insospechada de un ladrón, aquél lo atrapa y el resto de la obra, del autor de “A chorus line”, James Kirkwood, es un diálogo entre ambos, donde el anfitrión descubrirá su verdadera “vocación” (de ahí la presencia de tanta guapura masculina en el rol de contraparte.)
“Al día siguiente –nos dice Sirgo en el descanso de 'Palabras'- que Rubén me la envío, con la encomienda de leerla, lo que no hice por que la conocía y me gustó desde que la vi, le dije que la haríamos. Y, ya ves, fue un éxito que no teníamos derecho a esperar. Creímos, sí, que teníamos una obra de 100, 200 representaciones (muy pocas pasan esa marca); pero cuando empezó a subir, y subir con los mejores comentarios en prensa, fue la locura.”
Otto empezó a contar con la veracidad de los hechos cuando la obra empezó a irse a 300 y más montajes, hasta alcanzar la insólita cifra de 1,600 representaciones, que equivalen a 4 y medio años de matar al felino por todo el país.
El señor Sirgo me cuenta una anécdota: estando él como parte del programa matutino de Guillermo Ochoa en los 90s, antes de su presentación, el popular conductor le pidió callar, y pasó un collage de portadas de revistas y periódicos que ponderaban su trabajo y el del montaje en general y que los llevarían a esa cifra imprecedente de represtaciones. Todo el equipo del noticiero matutino explotó en aplausos.
Le tomó un par de días, pero lloró. Y aunque desde hace tiempo el señor Otto Sirgo está alejado de las clases de actuación, basta verle un capitulo de “Palabra de mujer” para confirmar que el medio televisivo, si no le es tan evasivo al señor Sirgo sigue siendo aleccionador. Y, desde luego, sirve para borrar la idea general de que un actor tan genial ha desaparecido.
Literalmente, –como cierto guapetón ladrón en la trama de la obra—la oportunidad tocó a su propia puerta. En su interior presentía que tendría buena acogida (“unas 100 ó 200 representaciones”, pensó él, que en el DF representa un triunfo). No estaban preparados, nadie de ellos, para lo que siguió.
El asunto en la ficción va más o menos así: Jimmy está teniendo un día fatal, aunque de por sí su vida es bastante desastroza: actor intentado ser escritor, recién perdió a su mujer amigo y su trabajo, su novia lo ha dejado por otro, su gato “P.D.” acaba de morir también, y como cereza en el pastel, está completamente ignorante del hecho de que está siendo robado… por un tipo que sucede ser gay.
Es el 31 de diciembre y ya la situación no puede empeorar para Jimmy. ¿O sí? De repente se encuentra a solas con el ladrón, a quien intentará primero doblegar, luego convencer. Hay una confrontación, charlan… y de repente Jimmy empieza a sospechar si en realidad él mismo es, digamos… “sensible.”
El señor Sirgo ya dejó de dar clases, pero continúa actuando. Con “Palabra de mujer” sobrepasa, aunque asegura no llevarles cuenta, el medio centenar. Luce estupendamente, vigoroso y dicharachero. Y no sólo, evidentemente está bien vivo, si no que hay Otto para rato.FRASE
ESPECTACULAR
Fue un éxito que no teníamos derecho a esperar. Pero cuando empezó a subir con los mejores comentarios en prensa, fue la locura.
Otto Sirgo
Actor, en relación al éxito de la obra Posdata: tu gato ha muerto.
PUBLICIDAD