Lectura del santo Evangelio según San Lucas 14:25-30


En aquel tiempo, caminaba con Jesús una gran muchedumbre y él, volviéndose a sus discípulos, les dijo: “Si alguno quiere seguirme y no me prefiere a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, más aún, a sí mismo, no puede ser mi discípulo. Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.

Porque, ¿quién de ustedes, si quiere construir una torre, no se pone primero a calcular el costo, para ver si tiene con qué terminarla?. No sea que, después de haber echado los cimientos, no pueda acabarla y todos los que se enteren comiencen a burlarse de él, diciendo: ‘Este hombre comenzó a construir y no pudo terminar‘

Palabra del Señor.


Son comunes los hombres que dicen ser cristianos, que afirman seguir a Jesús, sin lugar a dudas podríamos afirmar que son una gran muchedumbre. Pero Jesús conoce las dificultades de la misión, que ser su discípulo no es tanto un privilegio para unos cuantos cuanto una elección de servicio a favor del reinado de Dios en medio de los hombres.

Es urgente que en el corazón de los hombres se implante el Reino de Dios, cada día observamos los estragos de una sociedad que ha intentado arrancar a Dios del corazón de los hombres: violencia, vicios, desintegración, rencores, abortos, robos, etc.

Ante la urgencia del Reino Jesús pide a todo aquel que se sienta llamado a ser su discípulo a que no ponga nada por encima del Reino de Dios, ni siquiera cosas tan valiosas como lo son la familia o los propios sueños y proyectos pueden estar por encima de esta misión a favor del Reino.

Los hombres de nuestra generación necesitan urgentemente que alguien les haga presente el cielo desde aquí en la tierra, alguien que sea capaz no solo del perdón de Dios sino que lo haga presente perdonando y amando. ¿Quieres ser discípulo de Jesús?.




Germán Alpuche San Miguel

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