Don Gilberto Haaz nos comparte la gran satisfacción que es el resultado de ayudar con un granito de arena a estos pequeños; nos comparte de su experiencia al ser benefactor de la casa hogar y ser un gran testigo de las vivencias que se disfrutan entre los niños.


¿Cómo ayuda don Gilberto a los niños de la casa hogar?

Mi función ahí es ayudarles con lo que puedo, les llevo alimentos, todo lo que esté en mis manos. Yo los frecuento cada semana, algunas veces comparto en mis redes sociales esta actividad porque me gusta que mis conocidos vean todo aquello que podemos lograr con ayudar; en cada cumpleaños de ellos les llevamos un pastel, un regalo respectivamente y eso es algo que los hace estar muy contentos. Es bueno indicar que son niños que tienen padres, no son niños huérfanos, pero están ahí porque las familias no tienen los recursos suficientes para darles una educación como escuela, techo, vestimenta y alimentación. Yo quisiera también resaltar a una persona de esta ciudad, se trata del licenciado Vicente Pérez Avellá que cada mes ayuda a todos los niños, es una persona muy allegada y tengo el gusto de compartir el que ambos disfrutemos dar un poco de alegría a estos pequeños.

Mi función es buscar su integridad, ellos requieren siempre de alguien que los aliente, mi familia también acude conmigo a visitarlos, mis hijos, esposa y nieto les hemos llevado calzado y convivimos con ellos, es bueno resaltar también que sus padres no los abandonan, pues cuando voy me he encontrado a papás que asisten a frecuentarlos, por lo regular los domingos. Ellos están muy bien, viven en condiciones optimas, tienen alimento, techo, educación, y servicios médicos”.


¿En qué momento se da usted cuenta que tiene ese deseo de ayudar a quien más necesita?

“Toda mi vida he ayudado, siempre lo he hecho, uno tiene la responsabilidad de hacerlo sobre todo cuando Dios te da un poquito de lo que puedes tener, es un placer para mi hacerlo y créeme que eso me deja un aprendizaje de vida”.


¿Qué mensaje tiene usted para todas las personas?

“Simplemente hay que ayudar, si podemos ayudar a uno, diez o veinte, es bueno, en lo que podamos, si tenemos 100 pesos los damos, si tenemos alimento lo llevamos, los niños son felices cuando tienen juguetes. Hay que ayudar, eso es la premisa de todo. Es satisfactorio y bonito cuando los niños corren a ti, te abrazan y agradecen”.