El indicador internacional América Economía ha producido apenas en días pasados las nuevas estadísticas del mundo universitario y la calidad de sus instituciones. Y he aquí una magnifica noticia: ¡la Universidad Veracruzana aparece como la universidad número 12 mejor situada a nivel nacional, y como la número 1,411 a nivel mundial!

Antes de la UV aparecen, entre otras, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). En efecto, la UNAM ocupa no solamente el primer lugar indiscutible en el catálogo de universidades nacionales, sino el muy envidiable lugar número 62 en el escenario mundial.

Estas evaluaciones miden, entre otras cosas, los siguientes indicadores:

La cantidad anual de patentes logradas, es decir, con éxito comercial, denominada “tasa de éxito”, en relación con los ensayos y reportes científicos presentados por los investigadores;

La fortaleza del cuerpo docente, no solamente conforme a su número total o a su tipo de contratación, sino a su calidad, en el siguiente orden: doctores, maestros, licenciados y técnicos;

Su clasificación en el programa nacional de posgrados de calidad de Conacyt, una instancia sumamente exigente en la ponderación de las currículas académicas;

Un indicador de internacionalización que mide la percepción ciudadana en cuanto al prestigio de la universidad.

Finalmente la currícula de pregrado, etapa que sin duda constituye la parte correspondiente al mayor esfuerzo académico de nuestras universidades.

En lo que concierne a la UV, los indicadores respaldan un magnífico cuarto lugar entre las universidades de matrícula estatal, sin cobertura nacional; además marca un envidiable octavo lugar entre todas las públicas (nacionales y estatales). Esto incluye además a las privadas, que suelen alcanzar excelentes calificaciones en cuanto a presencia, impacto, apertura y excelencia.

Puede estarse de acuerdo o no, pero la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) ocupa, cinco escaños después, el lugar número 17 en este indicador, y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) siete lugares después, el número 19.

Este tipo de clasificaciones sufre, como se ve, una gran variación en las posiciones, no solo por el gran trabajo desarrollado al interior de las universidades, sino por el hecho de que la forzada mejoría en un indicador, repercute inevitablemente, de manera favorable o no, en otros indicadores. Por ejemplo, si se aumenta la contratación de profesores, aumenta el indicador de la plantilla de cantidad y una mejor relación profesor-alumno, pero previsiblemente se disminuiría la calidad de la formación docente.

Esto ha sucedido en el último año, por ejemplo, con la BUAP, la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) y con la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), que cayeron varios escaños por recortes en la contratación, a saber, disminución de la nómina de profesores de tiempo completo y medio tiempo, aunque se haya aumentado notablemente la cantidad de profesores por asignatura.

En el caso de la UBCS se contrataron más profesores, pero se descuidó la calidad académica, lo cual afectó a su vez la producción de ensayos de calidad.

Apenas hace un año, en el 2015, la UV se encontraba en el puesto 15, por lo que ganó tres lugares en apenas este breve plazo.

La indicación resulta, bastante confiable. En efecto, otro indicador, esta vez el denominado Webometrics, sitúa a la UV exactamente en el mismo lugar.


José Antonio Márquez Glz./Cortesía

José Antonio Márquez Glz.

cortesía


El indicador internacional América Economía ha producido apenas en días pasados las nuevas estadísticas del mundo universitario y la calidad de sus instituciones. Y he aquí una magnifica noticia: ¡la Universidad Veracruzana aparece como la universidad número 12 mejor situada a nivel nacional, y como la número 1,411 a nivel mundial!

Antes de la UV aparecen, entre otras, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). En efecto, la UNAM ocupa no solamente el primer lugar indiscutible en el catálogo de universidades nacionales, sino el muy envidiable lugar número 62 en el escenario mundial.Estas evaluaciones miden, entre otras cosas, los siguientes indicadores:

La cantidad anual de patentes logradas, es decir, con éxito comercial, denominada “tasa de éxito”, en relación con los ensayos y reportes científicos presentados por los investigadores;

La fortaleza del cuerpo docente, no solamente conforme a su número total o a su tipo de contratación, sino a su calidad, en el siguiente orden: doctores, maestros, licenciados y técnicos;

Su clasificación en el programa nacional de posgrados de calidad de Conacyt, una instancia sumamente exigente en la ponderación de las currículas académicas;

Un indicador de internacionalización que mide la percepción ciudadana en cuanto al prestigio de la universidad.

Finalmente la currícula de pregrado, etapa que sin duda constituye la parte correspondiente al mayor esfuerzo académico de nuestras universidades.

En lo que concierne a la UV, los indicadores respaldan un magnífico cuarto lugar entre las universidades de matrícula estatal, sin cobertura nacional; además marca un envidiable octavo lugar entre todas las públicas (nacionales y estatales). Esto incluye además a las privadas, que suelen alcanzar excelentes calificaciones en cuanto a presencia, impacto, apertura y excelencia.

Puede estarse de acuerdo o no, pero la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) ocupa, cinco escaños después, el lugar número 17 en este indicador, y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) siete lugares después, el número 19.

Este tipo de clasificaciones sufre, como se ve, una gran variación en las posiciones, no solo por el gran trabajo desarrollado al interior de las universidades, sino por el hecho de que la forzada mejoría en un indicador, repercute inevitablemente, de manera favorable o no, en otros indicadores. Por ejemplo, si se aumenta la contratación de profesores, aumenta el indicador de la plantilla de cantidad y una mejor relación profesor-alumno, pero previsiblemente se disminuiría la calidad de la formación docente.

Esto ha sucedido en el último año, por ejemplo, con la BUAP, la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) y con la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), que cayeron varios escaños por recortes en la contratación, a saber, disminución de la nómina de profesores de tiempo completo y medio tiempo, aunque se haya aumentado notablemente la cantidad de profesores por asignatura.

En el caso de la UBCS se contrataron más profesores, pero se descuidó la calidad académica, lo cual afectó a su vez la producción de ensayos de calidad.

Apenas hace un año, en el 2015, la UV se encontraba en el puesto 15, por lo que ganó tres lugares en apenas este breve plazo.

La indicación resulta, bastante confiable. En efecto, otro indicador, esta vez el denominado Webometrics, sitúa a la UV exactamente en el mismo lugar.