Hablar del cáncer hoy es hablar de transformación. Si bien todavía queda un largo camino para atender el mal en todas sus dimensiones, gracias a los avances médicos ya no es necesariamente un sinónimo de muerte. Y eso lo entienden las personas que lo padecen, se curaron, continúan en observación y, en lugar de ocultarse, han decidido contarle al mundo cómo la enfermedad las ha transformado.

Hoy en esta edición especial en la lucha contra el cáncer de mama, presentamos a dos grandiosas guerreras que han enfrentado el cáncer de diferentes maneras, una de ellas es la bella María del Carmen Matla Monterd, que nos cuenta su testimonio contra el cáncer.

María del Carmen es una mujer fuerte, única y valiente, con dos hijos maravillosos, dedicada ahora a disfrutar y vivir intensamente cada uno de los momentos con su familia. Nunca imaginó que a su edad pasara por varias quimioterapias, todo un proceso el cual confiesa fue difícil al principio, para ella y para sus seres queridos que enfrentaron esta dura noticia, pero lo que nunca decayó fue su fortaleza y madurez de seguir adelante, de comenzar con los tratamientos.

María del Carmen, a finales del 2012 fue diagnosticada, sin embargo su fortaleza nunca decayó, sus seres queridos la acompañaron todo el tiempo, estuvieron junto a ella para darle el ánimo y el cariño que ella necesitaba, conforme transcurría el tiempo.Ahora recibe dos quimios por año y así continúa; para ella es un logro que su nivel de antígeno carcinoembrionario ha disminuido considerablemente, es una lucha que continuá pero no desiste ante ella.

María hace una atenta invitación a todas las mujeres a checarse ya que esta enfermedad no avisa, y qué mejor prevenir cualquier anomalía en nuestro cuerpo, por nuestra salud y por nuestra familia, “debemos estar bien por ellos” dijo, por ello resaltó la importancia no sólo en este mes sino en todo el año acudir al doctor.

Por su parte Mariana Perdomo de Trueba, una guerrera que nunca dejó que la tristeza la invadiera, siempre estuvo rodeada por el amor, la comprensión y el gran cariño de todos sus amigos y familia. Para ella el cáncer de mama fue un “regalo de amor”. Su historia comenzó en marzo del 2012, pues dijo existe una Mariana antes y después del cáncer.

Ella nos cuenta que la noticia fue devastadora para ella, por supuesto con un sinfín de sentimientos, de miedo, dolor, incertidumbre de saber qué pasará. “Yo sentí una bolita, no se quitaba, se me hizo un poco extraño, me esperé un tiempo, fui al ver al doctor, me hice la mastografía y también una biopsia, lo que indicó que sí podría hacerme una mastectomía”. Cuando despierta después de la cirugía a la que fue sometida, se da cuenta de que le extirparon el seno con la finalidad de prevenir el cáncer, para ella fue un duelo, sin embargo su mayor temor eran las quimioterapias. A pesar de la operación su tratamiento continuaba para erradicar el cáncer, viajó a la Ciudad de México donde recibió un trato excelente.

“No tengo ningún recuerdo malo, todas las experiencias que yo tengo son positivas”.

Para Mariana fue una prueba, el momento en donde ella se sentía vulnerable ante la enfermedad, fue una prueba para darse cuenta de todo el inmenso amor y cariño que su familia y amigos le tienen al apoyar y estar junto a ella durante todo el proceso.



Laura Arely Apale/EL MUNDO DE ORIZABA