Lectura del Evangelio de Lucas 12:35-38


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos”.


Palabra

del Señor.

¡Estén listos¡, esté es la exhortación que Jesús te dirige este día. Todas tus actividades han de estar orientadas a servir a tu Dios, en donde quiera que Dios te haya puesto: en la oficina, en el hogar, en la escuela. Toda tu existencia es un servicio al Señor, por ello todo lo que realicemos en este día ha de ser en el mejor espíritu, con la mayor dedicación, sabiendo que al realizar bien nuestro trabajo estamos glorificando el nombre del Señor, que al poner todo nuestro empeño y cuidado en las labores del hogar con ello estamos irradiando el amor y la delicadeza de Dios.

El Señor regresará para entregarnos al final de la historia el premio a nuestra fidelidad. No somos dueños de nuestra vida, no podemos hacer lo que nos plazca, somos servidores que encontraremos nuestra felicidad y realización en la medida en que realicemos el encargo que nuestro Señor nos ha confiado.

¡Estén listos¡, no sea que por pereza o irresponsabilidad te distraigas por el camino de la vida, te pierdas en la contemplación de cosas que no valen la pena como la moda, los cantantes del momento, los artículos de lujo de la T.V., y lo que en verdad importa no lo realices nunca.

Toda tu vida es una misión de servicio a Dios. Si eres fiel hasta el final, recibirás en su momento la recompensa. Dichoso tu si en el momento de tu muerte el Señor te encuentra cumpliendo con tu deber, ay de ti si pasan los años y nunca realizaste lo que el Señor te confío.