Ciudad de México.- Fethullah Gulen ayudó a Recep Tayyip Erdogan durante años a reducir el poder político del Ejército. Ahora, el Presidente lo señala como responsable de un intento de golpe de Estado.

Y es que, pese a llevar 17 años exiliado en Estados Unidos, este teólogo es considerado por muchos el segundo hombre más poderoso de Turquía.

Gulen, de 75 años, es el líder de la red Hizmet ("Servicio"), una cofradía islámica que cuenta con millones de seguidores en Turquía y en todo el mundo.

Este movimiento ganó influencia a raíz del golpe militar de 1980, cuando el General Kenan Evren decidió impulsar la religiosidad musulmana para combatir la influencia de la izquierda.

Pero la gran oportunidad de Gulen llegaría con la victoria de Erdogan en 2002. A partir de entonces, los funcionarios gulenistas accedieron a las más altas posiciones de la Policía y la judicatura y sentaron en el banquillo a cientos de oficiales de las Fuerzas Armadas bajo cargos de conspiración.

Tanto el el clérigo como el entonces Primer Ministro lograron así que el Ejército laico dejó de intervenir en política, dejando vía libre al islamismo para expandirse.

Sin embargo, las relaciones entre ambos comenzaron a resquebrajarse a principios de esta década. Erdogan recelaba de la gran influencia que el predicador poseía en el Poder Judicial y la Policía, mientras que éste veía con malos ojos la deriva cada vez más autoritaria del político.

Finalmente, en 2013 y tras una redada anticorrupción que afectó a varios Ministros, el Gobierno acusó a Gulen de crear una estructura paralela para derrocar al Ejecutivo.

Desde entonces, Erdogan ha realizado numerosas purgas para tratar de librar a la Administración Pública de la influencia gulenista. La última de ellas comenzó ayer.

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