Ginebra.- Los defensores de los derechos humanos y periodistas afrontan riesgos crecientes en América Latina, donde los asesinatos y ataques en su contra están en aumento, lo que sumado a situaciones de represión de la disidencia dibuja un panorama sombrío en la región, según datos expuestos hoy por la ONU.

En una conferencia de prensa dedicada a hacer un repaso general de las situaciones más preocupantes de derechos humanos en el mundo, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad al Hussein, se refirió con nombre propio y datos a la mano a los casos de México, Brasil, Colombia, Venezuela y Honduras.

De Brasil, Zeid denunció el aumento de los ataques contra activistas vinculados a la lucha por la tierra y sus recursos, particularmente en los estados de Pará y Mato Grosso.

"El Gobierno debe hacer más para luchar contra la impunidad que parece existir ante crímenes violentos contra quienes defienden los derechos humanos", comentó sobre el caso de Brasil, donde reconoció que la crisis política y social puede estar teniendo efectos corrosivos en los derechos humanos.

La situación en Venezuela generó varias preguntas y comentarios de Zeid, quien enfatizó que la vía por la que ha optado el Gobierno, de "reprimir las voces disidentes, no resolverá la agitación" que reina desde hace un mes en las calles, ni calmará las protestas.

La Oficina de Derechos Humanos de la ONU no tiene ningún acceso a Venezuela a pesar de que varias veces ha solicitado al Gobierno que emita los visados para que sus expertos puedan viajar a ese país y evaluar directamente las condiciones de derechos humanos.

La última petición en ese sentido fue formulada el pasado octubre, sin ningún resultado, y Zeid declinó comentar si en las últimas semanas se ha insistido ante el Gobierno del presidente Nicolás Maduro para obtener este acceso o si desde Caracas simplemente se les ignora.

Las misiones de evaluación y vigilancia en los países en crisis constituyen la herramienta que permite a ONU entender mejor y lanzar alarmas para evitar que los Estados entren en la espiral de la violencia política, de la que luego es muy difícil salir.

Girando hacia México, Zeid dijo que continúan los asesinatos de periodistas y defensores de los derechos humanos, de los que se puede asumir que la gran mayoría quedarán impunes si la situación no cambia.

"Sólo un 6 por ciento de homicidios son resueltos, lo que evidencia una brecha de impunidad enorme que debe ser resuelta", constató el alto comisionado.

Sobre Colombia, que con el acuerdo de paz alcanzado el año pasado con la guerrilla de las FARC dio la mejor noticia a la región en términos de derechos humanos y seguridad, Zeid rebajó ciertas expectativas al indicar que 41 activistas han sido asesinados en los cuatro primeros meses del año, lo que apunta una tendencia alarmante.

Según los datos reunidos por su oficina, los ataques parecen centrarse en áreas abandonadas por las FARC como resultado del acuerdo de paz, que podría resultar perjudicado si no se interrumpe el actual ciclo de violencia contra los defensores de los derechos humanos.

De manera sucinta, pero clara, Zeid comentó el caso de Honduras, y aunque no ofreció cifras, aseguró que la violencia contra los activistas continúa y se concentra en las áreas rurales, un caso que -aseguró- preocupa mucho a su organismo.

Al pasar revista a otras situaciones alarmante en el mundo, Zeid mencionó la hambruna que amenaza en muy corto plazo al Yemen y Sudán del Sur si no se apaciguan los conflictos en ambos países y no se detienen las violaciones masivas de los derechos de la población a causa de la violencia armada.

La etapa crucial que afronta Europa en términos políticos, en parte por el aumento de la xenofobia y los espacios ganados por los movimientos de extrema derecha, también fue comentada por el alto comisionado, quien prometió que no cesará en su denuncia de "lenguajes incendiarios" y de los discursos "que culpan de todos los males a los inmigrantes ilegales y a los refugiados". EFE