México.- Héctor Bonilla lamentó que en México los actores maduros y con gran trayectoria no sean valorados y cada vez sean menos las opciones de trabajo que tienen, sobre todo en el cine y la televisión.

El histrión es actualmente el protagonista de la cinta “Un padre no tan padre”, junto a Benny Ibarra y Jacqueline Bracamontes.

“Es triste darte cuenta que en este país adolecemos de no ubicar a los primeros actores en el lugar que por ejemplo, tienen Robert De Niro, Al Pacino, Dustin Hoffman en Estados Unidos o en Europa y esto no sucede en México.

“En mi caso he tenido la inmensa fortuna de haber ligado dos películas “7:19” y “Un padre no tan padre”, amén de otras intervenciones breves y en esta última, el director y los productores han arriesgado y le dan el protagónico a un actor maduro, lo cual me parece muy bueno, pues cada vez hay menos opciones de trabajo para los ‘viejitos'”.

Respecto a “Un padre no tan padre”, Héctor Bonilla dijo sentirse muy contento de haber participado en el filme.

“Porque el personaje es maravilloso, porque los mejores papeles para un actor son los que tienen grandes contradicciones y si alguno no lo tiene, no es nada”.

Añadió que precisamente su personaje de “Don Servando”, es un hombre lleno de grandes contradicciones.

“En este caso vemos perfectamente narrado a un hombre infumable, irascible, chapado a la antigua y de pronto es sujeto de cambio por las circunstancias y el tener que llegar a una casa y convivir con una serie de personajes muy “interesantes”, lo “shockea” y al final lo transforma. Y pues para mí fue un privilegio que el productor y el director llegaran a mí para confiarme en este trabajo muy bonito”, declaró.

Dijo que la primera vez que vio la película estuvo a punto de llorar.

“La cinta la vi hace unos meses en Hermosillo, Sonora, en un festival y confieso que la vi agarrándome de donde se están imaginando para no llorar y personalmente quedé muy satisfecho con el trabajo que hemos hecho, sólo falta esperar la respuesta de la gente”.

Finalmente, elogió la labor del director Raúl Martínez. “Yo soy muy exigente con los directores, pues cuando no sabe qué pedirte, es que no saben dirigir, pero él sabía exactamente en cada toma qué pedir y si juntamos eso con el enorme talento de Benny con la música y el reparto, creo que hicieron una película muy redonda”.

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