Cuando escuchamos la palabra “Playboy”, ¿en qué pensamos, realmente?. En las páginas centrales. ¿no? (ok, y partes protuberantes de la anatomía femenina, confesémoslo).

De Marilyn, de quien publicó un récord de 24 portadas, a Anna Nicole Smith y Pamela Anderson, que le siguen en cifra, Bo Derek, Madonna –cuya portada en la revista sin duda contribuyó a su ascenso—y cientos de actrices y modelos, como la morena Naomi Campbell o Kate Moss, la dos veces Oscareada Sally Field (sin desnudo integral pero sugerente)... no hay recuento aún de la cifra exacta de publicaciones de la en su momento controversial revista, pero es fácil señalar que los clubes de Conejitas, las series de TV (“The girls next door”, con tres de sus favoritas, Kendra, Madison y Bridget, que compartieron por varios años mansión y propietario, y viceversa), el avión, la mansión fabulosa, las publicitadas amantes –por cientos—e incluso una docena de varones--, que lo hicieron millonario y famoso mundialmente, sí señor, junto con la bata roja de seda fueron marcas de fábrica de chicaguense demócrata, sicólogo, graduado en arte y ateo por la gracia del Señor.

Pero cuando hacen el recuento de la existencia envidiable de Hef, como usaban llamarle, pasan por alto un detalle significativo: fue un activista de los derechos de la mujer, aunque no parezca creíble, y en particular de los negros, cuando era políticamente incorrecto.

Su representación en la cultura popular de los negros norteamericanos es tan significativa como sus contribuciones filantrópicas: donó decenas de millones a obras de caridad.

No sólo publicó entrevistas con personalidades de showbussines como el jazzista Miles Davis, o Ella Fitzgerald o Sammy Davis, sino declaraciones de principios del mayor activista de los derechos del afroamericano, el legendario Martin Luther King.

Alex Haley, mucho antes de su famosa “Raíces”, primer novela sobre la esclavitud de afroamericanos en los EU y exitosísima serie televisiva, condujo la primera entrevista para Playboy con el legendario músico de color Miles Davis, en la que discuten pensamientos de inequidad racial, que fija el tono de lo que sería el otro enfoque distintivo de Playboy, gente seria en entrevistas serias sobre temas serios, incluyendo negros prominentes, del atleta y activista Muhammad Ali al cantante-actor Sammy Davis Jr., y el Dr. King, quien dio la entrevista más larga de su carrera a Haley (la extraordinaria pieza de enero 1965, dada a Playboy poco después de King recibir el Premio Nobel de la Paz la reimprimió Hefner hace 3 años.) De hecho, el último artículo escrito por el Nobel lo publicó Hef; Haley también publicó en 1963 la entrevista incendiaria con Malcolm X.

Hefner dio voz y una plataforma sonora a escritores negros, líderes y entretenedores que sabían estar llegando a más gente y transformando más mentes que a través de otro vehículo. Debieron ser millones de norteamericanos que jamás habrían leído “La autobiografía de Malcolm X” de no haber comprado el Playboy que la publicó en forma sintetizada.

Grandes artistas de color como la Fitzgerald o Nat “King” Cole tuvieron su oportunidad en la TVserie que Hefner ideó, aunque al generar choques racistas, tuvo vida corta. Para 1969, hijos de esos padres escandalizados ante la visión de negrazo “King” Cole serenateando a un cuarto lleno de mujeres blancas, ya habían crecido.

Playboy After Dark tuvo a otro negro grande, Sammy Davis Jr. haciendo lo mismo, pero a esas alturas no se vio amenazante ni escandaloso. Tina Turner y otros invitados simplemente eran “cool” (hay que notar que mientras Hefner presentaba invitados negros en los 60s, la supuestamente “cool” MTV necesitó de mucha presión para hacer lo mismo... en los 80s.)

Las franquicias de los (caros) Clubes Playboy, como la que conocí (por fuera) en Chicago, prefirió comprarlas Hugh cuando notó que discriminaban a gente de piel oscura. Incluso cuando Playboy fue puesto a discusión en la Corte por su tratamiento de la anatomía femenina, debieron reconocer que las imágenes, no sólo de esteticismo extraordinario, eran glorificación de ella.

Jennifer Jackson es la primera Playmate negra del mes en 1965, y en lo que se volvió imagen icónica en 1971, Darine Stern lució un peinado afro, y poco más.

Hugh Hefner merece crédito por pelear por las causas buenas, mucho antes de que se volviese popular hacerlo.

Hugh Marston Hefner

N. 9 de abril de 1926, Chicago, Illinois, Estados Unidos

+ 27 de septiembre de 2017 (91 años), Mansión Playboy, Estados Unidos

Ateo, demócrata

Cónyuges: Mildred Williams (1949-1959), Kimberley Conrad (1989-2009), Crystal Harris (2012-2017).

Parejas (que vivieron en la Mansión): Barbi Benton (1969–1976), Brande Roderick (2000–2001), Kendra Wilkinson (2004–2008), Holly Madison (2001–2008), Bridget Marquardt (2002–2009). 

Hijos: Christie (1952), David (1955), Marston (1990), Cooper (1991).

Educación: Universidad de Illinois en Urbana-Champaign chool of the Art Institute of Chicago 

Ocupaciones: Psicólogo, Militar, empresario y editor.

Trivia

La fortuna de Hefner, aún no cuantificada –su mansión icónica la vendió a un vecino en U$100 millones el año pasado--, se quedará entre sus cuatro hijos y obras de caridad, no en manos de su hermosa viuda Crystal, a quien desposó en 2010 contando él con 86 años contra los 26 de ella (quien en el primer intento, huyó 5 días antes de la fecha ceremonial, volviendo y aceptada dos años después).

Talavera Serdán