Chavela Vargas rompió cánones como artista, como mujer y como lesbiana, destaca un nuevo documental sobre su vida.

“Fue única. Tuvo una vida como una montaña rusa, de subidas y bajadas extremas, de estar borracha y tirada en el suelo a convertirse en musa de Pedro Almodóvar, abarrotando salas como el Carneggie Hall de Nueva York, el Olympia de París o el Bellas Artes de México”, explica Daresha Kyi.

Junto con Catherine Gund dirigió “Chavela”, que obtuvo el segundo Premio del Público en la sección Panorama Documental del Festival de Berlín.

“Cuando la conocí, quise que todo el mundo la descubriera, sobre todo porque podía ayudar a quienes se sienten fuera de la norma”, cuenta Kyi.

No es casual que la película comience con los versos de “Soledad” en la voz rota de Vargas, quien sintió desde niña la desafección de sus padres. “Cuando te rechaza tu familia, es difícil quererse a uno mismo”, opina la directora del documental, para quien el gran logro de la artista fue “utilizar esa herida en su canto”.

La soledad se erige como espina dorsal de la película, junto con un video rescatado de una conversación en la que Vargas, con tono confesional, atiende a un grupo de mujeres.

“Hacer una película de Chavela es reivindicar también el poder de lo femenino, porque estaba orgullosa de ser mujer”, destaca Kyi, a pesar de que uno de los rasgos más radicales de su carrera fue su decisión de actuar con pantalones en plenos años cincuenta.

“Fue parte de su mito, pero más importante aún fue que aquello constituyó una manera más auténtica de presentarse, porque ella llevaba pantalones desde niña”, explica.


EFE