Su fuerte y tonificado cuerpo acaparó la atención en la reciente edición de Miss Universo. Pero esos mismos brazos y piernas que levantaron suspiros -y envidias-, no sólo le valieron a Demi-Leigh Nel-Peters llevarse la corona del certamen de belleza, sino que le permitieron ¡salvarse de un secuestro!

En junio pasado, tres hombres la atacaron a punta de pistola y trataron de raptarla en una de las avenidas de Johannesburgo. Pero gracias a los talleres de defensa personal que había tomado, y a su negativa a dejarse victimizar por el simple hecho de ser mujer, logró salir avante.

“En el momento en que me quisieron meter al auto fue cuando dije: ‘¡No!, no me van a llevar con ellos!’. En el taller nos enseñaron que si golpeas a alguien en la garganta es muy fácil neutralizar al atacante.

“Y eso fue lo que hice, no tuve otra opción mas que crearme una oportunidad yo misma para salir. Así que le pegué al tipo, y eso me dio el tiempo suficiente para salir corriendo”, relató la joven de 22 años.

Tras esa experiencia, enfrentarse a 91 contrincantes y llevarse la corona de Miss Universo fue casi pan comido. “Lo que pasé, el que me intentaran secuestrar, me hizo darme cuenta de que soy inquebrantable, de que tengo fortaleza.

“Cuando estuve en el concurso tenía que levantarme temprano, me desvelaba, tenía una agenda muy ocupada y creo que sí, ahora manejo mucho mejor momentos de mucha presión”, cuenta en entrevista telefónica desde Nueva York.

Originaria de Sedgefield, Sudáfrica, Demi es hija de padres divorciados, quienes mantienen una buena relación. Pero en su vocabulario personal no existe la palabra víctima, pues todas sus experiencias sólo la inspiran para enfrentar con valentía a cualquier desafío.

“Esa fuerza me ha hecho tomar buenas decisiones y ver lo mejor de esas situaciones. Por ejemplo, después del intento de secuestro pude lanzar la campaña Unbreakable, para empoderar a las mujeres.

La vida de esta licenciada en Administración de Empresas por la Universidad de North West cambió cuando se llevó el título de Miss Universo, la segunda para su país y la quinta corona africana en la historia del certamen.

Y ahora que es una figura pública tampoco está dispuesta a quebrantarse por las críticas de los “haters”, como sucedió hace poco, cuando en redes sociales publicó una foto en la que se le ve usar guantes de látex mientras hacía labor social con niños contagiados con VIH.

“Siempre hay que recordar que te defines por lo que luchas y lo que crees, y debes apegarte a tus valores y tu moral. Si sabes que tus intenciones son buenas, que lo haces por un bien, no deberías tomar en cuenta las opiniones de los demás”, expresó la joven.

Así que, como pueden ver esa cara bonita es sólo la fachada de una mujer feroz, valiente e inquebrantable.

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