II Reforma


Para Dolores Heredia, la corrupción sí es cultural, como sostiene el presidente Enrique Peña Nieto, pero sólo entre los políticos.

“Creo que está en un error: la corrupción se ha vuelto una cultura, pero en la clase política. Yo he viajado en este país, lo conozco desde abajo y conozco mucho más gente honesta, buena, fuerte y que ama profundamente a este país, que la que no”, señala.

“Me niego a asumir que somos corruptos por naturaleza o porque no hay de otra”, insiste.

Además de su carrera en la actuación, Dolores se ha caracterizado por su activismo político. Así lo hizo ver el 28 de mayo en la entrega 58 de los premios Ariel, organizada por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, que preside.

En su discurso, la actriz destacó que en México se viven tiempos sombríos, de corrupción y violencia, y recordó a los 43 normalistas desaparecidos.

Pero su participación, además del discurso de Paul Leduc y el minuto de silencio que los asistentes a la ceremonia dedicaron a los desaparecidos en México, fueron omitidos en la transmisión televisiva de Canal 11, lo que generó un pronunciamiento de rechazo por parte de la Academia hacia cualquier atisbo de censura por parte del gobierno federal.

Canal 11 no respondió de forma oficial al reclamo, pero su directora, Jimena Saldaña, le explicó vía telefónica que la edición obedeció a la necesidad de ajustar el tiempo al aire.

No es la primera vez que Heredia exige justicia para los desaparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa.

Durante la entrega de los Premios de Cine Iberoamericano Fénix, en octubre de 2014, formó parte del grupo de actores que demandó la aparición de los jóvenes, con retratos pegados en su vestimenta. También suscribió una carta para exigirle al jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera no criminalizar la protesta social, después de que policías federales y capitalinos disolvieron a golpes una concentración de manifestantes en la plancha del Zócalo, el 20 de noviembre de 2014.

En 2013, participó en la marcha silenciosa que conmemoró cuatro años del incendio de la Guardería ABC, en que murieron 49 bebés. Heredia cargó aquella vez el retrato enorme de Ariadna Aragón Valenzuela, una de las víctimas.

Este año, prestó su rostro en la exposición “Imágenes para ver-te”, que confronta a los asistentes con las prácticas de racismo y clasismo arraigadas en este país.


El origen

Heredia nació en La Paz, en octubre de 1966. Llegó a la Ciudad de México hace tres décadas y fue en un mitin de Cuauhtémoc Cárdenas -en la campaña presidencial de 1988- cuando se interesó en los temas políticos. Comenzó a leer hasta cuatro periódicos al día.

La hoy productora teatral y documentalista lamenta la poca participación política de los mexicanos y que haya incluso cierta animadversión hacia el activismo de otros. Un mal que atribuye a las siete décadas de priismo, que construyeron una cultura política en buena parte del país durante casi todo el siglo XX.

“Hay un hartazgo, pero hay también una educación al respecto. Tuvimos 70 años al PRI. Se va y vuelve. Son pequeñas dosis de desgano, desilusión, de que ‘pase lo que pase, tú no vas a subir un escalón, tú eres así, quédate ahí, no te muevas’. De generar desconfianza, de ir desmembrado el tejido social”, explica.

Por eso considera que el cine puede ayudar a construir una realidad distinta.

“No creo que nosotros vamos a cambiar el mundo, ni vamos a cambiar el país, pero podemos ir tejiendo, reconstruyendo, a cuentagotas, y no perder la esperanza, la fuerza, la alegría, la visión de lo que tenemos en las manos, de lo que estamos hechos”.

Dolores Heredia pone casi a todos los partidos políticos en un mismo saco, pero milita en Movimiento de Regeneración Nacional desde antes de que éste obtuviera su registro oficial como partido político.

En 2006, en el marco del festival de Cine de San Sebastián, se manifestó en contra de los resultados electorales que llevaron a la Presidencia a Felipe Calderón y significaron la derrota de Andrés Manuel López Obrador. Después, se sumó a la creación del consejo consultivo de Morena.

Aunque la actriz elegía sus proyectos actorales en función de su contenido social, después de esa elección presidencial sintió el ímpetu necesario para involucrarse más directamente en la política.

“Me acerqué al movimiento de Andrés Manuel, lo conocí y lo reconocí como una persona sumamente honesta. La honestidad me conmueve. Encuentro en él a alguien honesto, con experiencia. Tiene sus defectos, por supuesto, lo reconozco, como los tiene cualquier persona, pero es un hombre que hace y está y escucha.

“En vez de volverme apolítica, busco una esquinita en la que al menos siento que las personas que están integrando este partido son honestas, valiosas, profesionales en su área. Creo que algo se puede cambiar. Siento que me pueden escuchar, que no están tan allá arriba como otros partidos, por lo menos tengo la posibilidad de decir lo que pienso”.