Ella nace en Monterrey. Menuda, frágil de apariencia, cálida y dulce. Él es de Córdoba, varonil, alto, quebrándose los dedos por los nervios, aunque sonriente.

Ella, Primera Bailarina en la primerísima Cía. Nacional de Danza, con distinciones a repartir; él, alumno de En Pro del Talento Veracruzano, ProVer; en julio es Medalla de Plata en el Concurso Juvenil/Infantil de Bellas Artes. La profesional y el novato unidos en homenaje póstumo al maestro cubano Gustavo Herrera, haciendo dueto en un pax de deux sobre una pieza de Giuseppe Verdi.

Blanca, profesional sazonada internacionalmente, tiene ascendencia artística (“mi tía abuela paterna bailaba, una prima está en Joffrey, y mi familia siempre me ha apoyado totalmente”). Estudia ballet desde los 7 años de edad en la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey (1991-2001); primer lugar en el Concurso Nacional de Danza Clásica en Guadalajara.

Tras participar en el Encuentro de Academias de La Habana, se gana una beca para estudiar en ese nido de talentos, invitada en tres ocasiones a bailar repertorio con ellos. Su “Clara” de El Cascanueces –que también hace con James Kelly-- le gana contrato para la escuela de Alicia Alonso, tesoro nacional de Cuba. Tiene apenas 17 años. Pero vuelve a México, solicita y la contrata la CND, “primero en roles chicos, que aumentan gradualmente”, hasta que en 2009 le otorgan el cargo de Prima Ballerina.

De ahí, se dedica a coleccionar preseas y millas: el 4° Concurso Internacional de Ballet y Danza Moderna; dos veces seguidas en The Cairo Opera House Ballet Company; Festival de Asunción, Paraguay; el Miami Festival, y en la Gala de Jóvenes Talentos Mexicanos –al lado de Elisa Carrillo, Isaac Hernández y Alondra De la Parra (quien también conduce orquesta), y en una lluvia estelar para su debut en su ciudad natal, el Monterrey International Ballet Gala.

2009: tras 8 años de viajes y reconocimientos, el nombramiento; tras 5 años debe poner “pausa” para dar a luz su primer vástago hace 3 años.


Campeón plateado

Uziel Romero García cumple los 17 bailando en ProVer desde 2009 –mismo año en que Blanca es ya oficialmente profesional--, y apenas en julio reciente participa junto con media docena de colegas de la institución, en el Concurso de talento infantil y juvenil en el centro cultural más importante del país, el imponente Palacio de Bellas Artes, sede de la CND, hogar de Blanca.

Todos ganan premio, y Uziel merece la plata gracias a su disciplina, a ese su deseo imperioso de ser alguien, de “hablar con el cuerpo”, algo en que está sobresaliendo.

La noche del lunes se midió con una consagrada, en acontecimiento que es un “first”, una primera vez, en que una profesional de su nivel alterna con un joven novel. Y agrega a la emoción de su labor verlos bailar en armonía: una reina y a un neo campeón.

Para Uziel, aún notablemente nervioso en el ensayo pese a las expresiones de “calmado, todo irá bien” de su colega, considera “un privilegio actuar al lado de una profesional como Blanca”, sabiendo que es una oportunidad inmejorable para dar a conocer al mundo su capacidad y calidad como bailarín. “Además, por ser un homenaje al maestro Herrera”, a quien Uziel conoció y trató.

Hablando de los años que ella lleva bailando, hablamos de Alicia Alonso, Dame Margot Fontayn, Maya Plizetskaya, que bailaron hasta bien entrados sus 60s. La Alonso, incluso bailaba ya medio ciega. ¿Cómo te ves en 10 años?, pregunto. “Me preparo para lo que viene, acabo de certificarme como maestra, y además deseo tener otro bebé”. Perspectiva interesante para una artista aún muy joven y en la cima, pero absolutamente práctica.

Blanca se despide –el ensayo debe iniciar—afirmando estar “muy emocionada de compartir escenario con un alumno de ProVer, y muy orgullosa de que mi país, y Córdoba, sea plataforma para festivales de importancia mundial.”


Talavera Serdán