En casi cuatro horas del domingo en Punta del Este, celebraron la tercera entrega de los “Platinos” a lo que consideraron lo más relevante del cine hablado en español o portugués.

Representados más de 40 naciones y participando directamente 17 de ellas, la película colombiano-venezolano-argentina El Abrazo de la Serpiente, de Ciro Guerra, obtuvo la mayoría de preseas, incluyendo todas las técnicas, la de mejor film, dirección y guión.

Las categorías a premiar son 15, no incluye coestelares ni de maquillaje, por ejemplo, sino sólo a los responsables directos en los géneros básicos como los mencionados, más uno especial de reconocimiento a su carrera, a documental, animación, y a “educación de valores.”

El “Platino” es la figura estilizada de una mujer con un globo en las manos, los brazos levantados. Ésto tuvo interpretaciones diversas por los conductores, cada vez siendo aplaudida la noción: “Significa que la mujer es la que maneja el mundo. Eso me gusta”, dijo Natalia Oreiro, conductora de presencia muy atractiva, buena voz pero total ausencia de carisma.

Igual de desangelado Adal Ramones, sobre todo por compartir escenario con Santiago Segura, que a la hora de decir las cosas no se ahorra palabras. Ambos se pasaron la velada echándose candela. Adal por la calvicie, rodeada de cabello largo hirsuto, del popular “Torrente”, que ha trabajado en algunos proyectos con Guillermo del Toro (Pacific Rim, The Strain). Y éste por “los injertos” de cabello del mexicano, que se vio bastante soso en comparación.

Otra representación mexicana, aparte de Adriana Barraza, fue la Chica Dorada carente de brillo Paulina Rubio, en bañador negro de una pieza que no ocultó su embarazo. O eso pareció: incluso un par de paneos (“barrido” de cámara) vio a algún concurrente hacer el gesto con los brazos de “¿está encinta?.” Eugenio Derbez, que ganó como mejor actor en la primera entrega del trofeo en 2014 por No se Aceptan Devoluciones, intervino vía satélite y fue 20 veces más simpático que Adal o Pau. El bonito Diego Boneta entregó otro de los trofeos.

Aparte de Diego Torres y un opulento Rubén Rada, que cerró la noche, varios intérpretes entonaron segmentos de canciones en el evento que, según el director-actor (Selena) Edward James Olmos como para asegurar invitación a la Cuerta entrega en Madrid en 2017, “pronto el Oscar estará copiando al Platino”. Sí, Chucha, excepto quizá en la duración, porque se celebró en auditorio nuevo (4 mil personas incómodamente en sillas plegables) en la ciudad famosa por su festival de canciones y sus “Gaviotas” y duró 3:40 hrs.

La Serpiente, captada en bella monocromía, mereció las estatuillas a mejor film, dirección, montaje, fotografía, edición, musicalización y diseño de producción. El mejor actor fue el ex comediante Guillermo Francella por El Clan (ganándole a Ricardo Darín, su colega en El Secreto de sus Ojos, quien se desquitó con el trofeo especial).

Al menos toman en serio al cine hablado en castellano. México concursó con 600 Millas, en categoría Película Iberoamericana, con Alonso Ruizpalacios en dirección (Güeros), Damián Alcázar (Magallanes) en actuación, y tres animaciones, El Americano, Don Gato, y una de Huevos, que perdieron ante la española Atrapa la Bandera. Lo más cerca que México estuvo de ganar fue con el premio de actriz, Dolores Fonzi por Paulina, versión nueva de aquella La Patota –que significa violación-- de los 60s. Y sólo si la actriz sigue unida a el tal Gael.


En Primera Persona

Talavera Serdán


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