Los pasados viernes 8 y sábado 9, Dream Theater se presentó en el WTC de CDMX (ahora Pepsi Center). Uno de los máximos exponentes del Metal Progresivo, regaló a sus admiradores mexicanos, individuos bien vestidos, cincuentones, comportados, a diferencia del público que los nuevos metaleros suelen atraer, tres fechas (las citadas y una más en Guadalajara). Este cronista presención uno de ellos y comprobé que siguen siendo excelentes.

Un concierto de Dream Theater no es algo común, por decirlo de algún modo. El ambiente al llegar al recinto es peculiar, la gente no se empuja para acceder a sus asientos, en lugar de esto, esperan en una sala tipo lounge con meseros ofreciendo cerveza, refresco, palomitas y nachos. Al buscar ocupar los asientos, una hostest me acompaña hasta mi lugar, se despide y con una sonrisa un tanto burlona me dice: “está prohibido tomar fotografías o grabar video, que lo disfrute”, yo creí que era una broma, más tarde comprobé que se toman muy en serio su trabajo.

Cinco pantallas que reproducen la trama de la historia que da vida al álbum, se encuentran en la parte trasera del escenario, hay un silencio casi absoluto antes de que John Petrucci (Guitarra), Mike Myung (Bajo), James LaBrie (Voz), Jordan Rudess (Keytar) y Mike Mangini (Bateria), ingresen al escenario, los fans ocupan poco a poco sus asientos, es sorprendente ver a jóvenes de 14 años y adultos de 70 disfrutar de un mismo tipo de música. Varios intentamos tomarnos una fotografía con el escenario de fondo, pero los hostest rápidamente iluminaban las cámaras de los celulares con una lampara LED, lo cual impedía tomar las fotos. Y era solo el inicio, durante el concierto, tres personas por sección se paseaban lampara en mano, tomar una fotografía era difícil, hacer un video...imposible.

La banda es precisa, en punto de las 9 pm, y sin mayor preámbulo, da inicio el concierto. Como es costumbre de la agrupación desde hace más de 30 años, tocarán el álbum que vienen promocionando, ‘The Astonishing’, el cual cuenta con 34 temas...y los tocan todos. Y solo eso. Una fuerte vibración sacude las butacas, la producción del show es impresionante: el sonido magnifico, las luces, las pantallas, todo en perfecta sincronía.

Cada uno de ellos bien podría armar un concierto como solista, su técnica es por demás abrumadora. Uno de los momentos clímax en el recinto llega en el outru de A New Beginning, como siempre John Petrucci arranca los aplausos del público e inevitablemente nos ponemos de pie. Escúchenlo. Imagínenlo en vivo. Aún así estarán muy lejos de lo que se vive en ese momento.

Dos clanes, una guerra y el romance, The Astonishing (lo Sorprendente). No es que el concierto estuviera mal, fue genial, pero los fans nos quedamos con ganas de escuchar algo de Metropolis, Image and words, Systematic Caos, o Black Clouds and Silver Linings. Las luces se encendieron, y únicamente 2 metros, una valla y tres guardias se seguridad nos separaron de Petrucci y Mangini, de LaBrie, Myung y Rudess, quienes por dos horas y cuarenta y cinco minutos, se adueñaron de los sentidos de todos los presentes. Eran las 11:45 y el concierto había llegado a su fin, una fecha que muchos no olvidaremos, y que marca el calendario hasta la próxima vez que Dream Theater (teatro de sueños) regrese.


II José Juan Cruz

El Mundo de Córdoba