Angelina empezó a ser especial para mí desde Hackers, que hizo jovencísima junto a quien sería su primer marido, Jonny Lee Miller (“Elementary”, como un Sherlock Holmes moderno). Y Brad desde que nos apantalla como el guapo-coqueto bandolero de estómago “six pack” que seduce a Geena Davis en Thelma & Louise.

Luego, él se casa con la simpática y hermosa Jennifer Aniston, ella cambia a Jonny por el muy mayor Billy Bob Thorton, cápsula de sangre al cuello del otro y todo, que le dura apenas 3 años.

2004: dos asesinos en busca de víctima, que suceden estar casados uno a otro, el film Sr. y la Sra. Smith, los reúne y se matan mutuamente. De pasión.

Desde entonces están juntos. Él deja a Jen, ella, que ya creó su propio nicho con films como Lara Croft y Se Busca/Wanted, con boquita de puchero que recuerda a su padre Jon Voight (Vaquero de Medianoche) joven, son el dúo a celebrar.

Crean la “pareja célebre” perfecta, cuyos ingredientes incluyen: dos gentes increíblemente hermosas, cada una de ellas globalmente famosos por derecho propio; hijos con nombres inusuales, fotografiados regularmente en condiciones “normales”; asistencia frecuente a eventos llamativos. De preferencia, ella declarándose defensora de los derechos humanos, reconocida como autoridad por las Naciones Unidas, con voz de autoridad (no es cuento, Angie se ha comprometido, de ahí el hecho de la adopción de sus hijos huérfanos asiáticos, y sus campañas contínuas para la ONU); fotos ocasiones haciendo cosas de “gente normal”, como saliendo con los niños por pizza o haciendo “jogging” en Malibú; algún tipo de escándalo (sus divorcios) al que se sobreponen por el sólo encanto de sus nombres como pareja: Brangelina; y fotos de su boda de sueño en un castillo francés (que adquieren), a insistencia de sus hijos tras 10 años de “noviazgo”. Nuevas fotos de bebés nuevos.

Más que nada, deben representar algo al público que es mayor que la suma de sus partes.

Tom Cruise y Nicole Kidman casi perfeccionan la fórmula, pero se quedan cortos, sobre todo al divorciase justo a los 10 años de unión. El mismo Cruise y Katie Holmes y la “perfecta” Surie, ídem, pero la madre nos entera de la patraña. Chris Martin y Gwyneth Paltrow, Madonna y Guy Rtichie, casi llenan las expectativas del público mundial; pero Brad y Angie los supera a todos: más hermosos, más adecuados, más “normales”, la pareja que parece genuinamente más universal.

Y está desde luego el aire de glamour de una sólida y poderosa pareja (12 años juntos, una eternidad) de Hollywood que parecen estar cómodos genuinamente uno con otro. Sin olvidar, claro está, las confesiones de Angie sobre su batalla vs el cáncer y su doble mastectomía.

Son genuinos, son “nuestros”, son seres humanos casi como usted o yo –con tantito más dinero, medio billón de dólares más, y cambio.

La fama de ella viene de su Oscar coestelar (segunda a Winona Ryder) en Inocencia Interrumpida. Pocos films después, excepto el telefilm “Gia”, que le amerita en Emmy, muestra su gran capacidad actoral. Brad demuestra sus avances como actor y personalidad en cada film, de los que se vuelve productor oscareado (las comerciales Gran Estafa, 12 Años Esclavo, La Gran Apuesta, Moneyball). Pero el amor está ahí, y el pegamento son sus seis hijos.

Pero el shock del anuncio de su divorcio no viene de este hecho sino de que ellos redefinen la celebridad de pareja perfecta, creando un tsunami publicitario que no se ha sentido en mucho tiempo después del affair Clinton-Lewinsky.

Su celebridad define la maquinaria de la fama en el siglo 21, un final de telenovela que inicia con la explosión de tabloides cebándose en la ruptura del matrimonio perfecto, de la pareja perfecta, de los padres perfectos.

La cuestión es, ¿cómo concluye la telenovela de aparente final que no se visualizaba, al menos no así...?.

Ellos contribuyeron a alimentar, inconscientemente quizá, la cultura de los paparazzi, con coquetos devaneos o escarcelas de “evasión” de ellos, que sólo contribuyen a exacerbar los ánimos del público y al incremento de ingresos de los reporteros que los persiguen 12/7/24 (una vez alguno de ellos declaró que la universidad de sus hijos, bastante cara en los EUA, la pagó “Brangelina”.)

Este análisis concluirá.

 

DIVORCIO

Peleó Maddox con Brad por Angelina

El incidente que detonó la separación de Angelina Jolie y Brad Pitt fue porque presuntamente Maddox, hijo mayor de la pareja, quiso defender a su madre en una discusión y se enfrentó al actor.

De acuerdo con el diario Variety Latino, Pitt y Jolie discutían en pleno vuelo de Francia a Estados Unidos, cuando, al darse cuenta de que los ánimos se calentaron, el chico de 14 años intervino.

“Estaba borracho, y discutiendo con Angelina. Uno de los hijos mayores se puso en el medio de los dos, literalmente. Se paró frente a Brad, y hubo una discusión entre padre e hijo que no fue manejada de la mejor manera y se intensificó más de lo debido.

“No llegó al punto de abuso físico, nadie salió lastimado. No le pegó a su hijo en la cara de ninguna manera”, declaró una fuente allegada a la pareja.

La pareja tiene seis hijos, tres biológicos, Shiloh, Knox y Vivienne, y tres adoptados, Maddox, Zahara y Pax.

Maddox fue adoptado en 2002 por Jolie cuando, ella aún estaba casada con Billy Bob Thornton, y luego Pitt le dio su apellido.

REFORMA

 

Talavera Serdán/Especial