Ciudad de México.- El Implacable (Gran Bretaña-China-EU, 2017) thriller de venganzas con elementos políticos dirigido por el hábil Martin Campbell, está lejos de ser una obra original.

El entramado principal recae en el padre de familia que busca escarmentar a los responsables de la muerte de su hija; tópico visto en decenas de filmes como lo muestran: Vengar la Sangre, de Steven Soderbergh o Al Filo de la Oscuridad del propio Campbell.

Aquí, el ingrediente interesante es la confrontación entre dos personalidades fílmicamente antagónicas. Pierce Brosnan en el papel de un manipulador viceministro británico ligado a una célula de terroristas irlandeses.

Y en contra parte, Jackie Chan en un papel dramático como un inmigrante chino que ha huido de los horrores de su país, para terminar reclamando desquite cuando su hija fallece en un atentado.

La eficacia de Campbell para montar secuencias de acción no tiene pierde. No obstante, lo mejor de este relato pirotécnico es la soltura de Chan a sus 63 años, para ejecutar todo tipo de espectaculares coreografías y combates cuerpo a cuerpo contra hombres más jóvenes al servicio de un sistema insensible y corrupto donde las víctimas colaterales valen menos que las decisiones políticas.

El problema de El Implacable es la saturación de temas alrededor de la trama central. Devaneos amorosos e ilícitos. Grupos clandestinos terroristas que operan al margen de lo permitido.

Los pasados oscuros de los protagonistas que hacen ver a Chan como una suerte de mini Rambo y más. Secuencias notables como el atentado al autobús en pleno Londres o el acoso que inicia el humilde Quan contra el poderoso viceministro. Todo se ha visto ya; sin embargo, la fórmula aún funciona.

Reforma

Foto: Reforma