II Talavera Serdán

Especial


La pieza de Tennessee Williams tiene un subtema: homosexualidad. La de Brick, el héroe todo americano; pero no os asustéis, que en la adaptación de este pese a todo muy buen film de la Metro Goldwyn Mayer, no hay referencias al tema.

Algo que encrespó al autor, e incluso a Paul Newman, encargado de encarnar al muchacho, quienes protestaron ruidosamente, aunque Newman debió cumplir por contrato.

Hasta entonces, 1958, todas las adaptaciones de piezas de Williams se habían filmado en “artístico” blanco y negro (Un Tranvía Llamado Deseo, Verano y Humo, La Rosa Tatuada, El Hombre en la Piel de Víbora, La Noche de la Iguana, De Repente en el Verano y otras), pero dado que los intérpretes eran Elizabeth Taylor, la de los ojos violeta, y Newman el de intensos ojos azules, se decidió el technicolor.

Brick ha dejado de jugar futbol americano y ser cronista de deportes pero empezó a alcoholizarse. Culpa de ello a su bella mujer Maggie, por “habérsele insinuado” a su mejor amigo, y quizá aún más de eso. Ambos vienen al cumpleaños de “Big daddy”, que podría ser el último gracias al cáncer de colon que padece el cacique de 67 años; pero Papá Grande no tiene intenciones de morir sin que Brick y Maggie le den un heredero, algo casi imposible dada la situación entre ellos.

Al caserón familiar llegan también Gooper, su mujer y sus “monstruos son cuello”, como los llama despectivamente Maggie; pero La Gata, como le llaman, no va a permitir que les arrebaten la herencia.

Esta pieza sobre “mendicidad”, como la llamaba su autor, está espectacularmente filmada por el especialista, Richard Brooks, y todos los actores, incluso el guión –descartando la omisión del “asunto” de que hablamos al inicio— son muy buenos, prácticamente incendiando la pantalla.

Cuando Mamá Grande, la enorme Judith Anderson (la dama de compañía en Rebecca) regaña a Maggie la ausencia del hijo que anhelan los abuelos, le dice: “Cuando un matrimonio se está hundiendo, debe hundirse aquí”, señalando la cama.

La Gata Sobre el Tejado Caliente es, desde luego, para mayores de 15 años, y podrá verla el miércoles en la Sala de Arte de “La Capilla”, donde se reúnen los cinéfilos y amantes del buen cine. Avenida 1, frente al Teatro “Pedro Díaz”, entre Calles 1 y 2. A las 8 de la noche. Le prometemos una cita a punto de arder.