Región.- Al ser zona montañosa, la inestabilidad de los terrenos en donde se construyen viviendas ocasionó que miles de viviendas resultaran afectadas principalmente por deslizamientos de tierra, y en la zona urbana debido a la saturación de drenajes por la cantidad de agua y escurrimientos de las montañas se originaron inundaciones con pérdidas materiales. 

Por su parte el coordinador de Protección Civil en la Sierra de Zongolica, Vicente Texoco Flores, informó que los 12 municipios que comprende esta jurisdicción fueron tomados en cuenta por la Secretaría de Gobernación dentro de la Declaratoria de Emergencia que solicitó el Gobierno Estatal ante la Coordinación Nacional de Protección Civil. 

Esto para solicitar recursos para atender las necesidades alimenticias, de abrigo y de salud de los miles de afectados por los fenómenos naturales ocurridos del 5 al 7 de agosto del presente año.

De acuerdo a los reportes de Protección Civil en Mariano Escobedo hay más de mil 170 personas que perdieron sus techos por la cantidad de agua que cayó y por los diversos deslaves que ocurrieron en varios puntos de las comunidades, no hay pérdidas humanas pero que si hay 437 familias damnificadas, pero que no están en los albergues porque están quedando en casa de sus familiares.

En el caso de Río Blanco por saturación de drenajes, y desniveles se reportaron más de 10 casas inundadas y negocios comerciales en el centro de la ciudad, algunas con 50 a 60 centímetros de altura alcanzó el agua en colonias como Unión Obrera Campesina, Benito Juárez, Lázaro cárdenas y Cuauhtémoc. 

En Ciudad Mendoza, el paso de la tormenta tropical Earl dejó un total de 17 viviendas afectadas, socavó la carretera a la altura de la Curva de

Ocotla-Necoxtla, también dañó cultivos y afectaciones en crías de truchas. 

Y en Huiloapan de Cuauhtémoc se registró la inundación de tres viviendas en la congregación de Donato Guerra, en donde realizaron trabajos para encausar el agua pluvial acumulada y desforgar la que existía dentro de las viviendas. 

 II LUCY RIVAS A./EL MUNDO DE ORIZABA