Zapoapan, Ixtaczoquitlán.- Amigos, familiares y conocidos le dieron el último adiós a José Calixto Barragán Mendoza en la parroquia Santa María de Guadalupe, quien murió el martes pasado, tras la fuga de gasolina.

En la celebración el sacerdote pidió por el eterno descanso de él y por la salud de Adrian Sánchez Jiménez quien se encuentra hospitalizado en Río Blanco. El fallecido dejó a tres pequeños en la orfandad, de aproximadamente 12, 10 y 8 años de edad.

Los amigos, conocidos y familiares caminaron 15 minutos para llegar a la iglesia mientras acompañaban el cuerpo, todos cantaban.

La misa de cuerpo presente dio inicio a las 12:00 del día, y durante la celebración, el párroco dijo a los presentes que “la pena y el dolor por la que estaban atravesando era imaginable, pero que el alma del fallecido pronto iba a resucitar para encontrase con la luz de Dios, pero después de la noche oscura viene la alegría”, palabras que sirvieron de aliento a la esposa e hijos del fallecido, así como para sus padres.

El fallecido dejó tres pequeños de aproximadamente 12, 10 y 8 años de edad, por lo que a partir de hoy su madre se hará cargo de ellos puesto que Calixto era el sostén de su familia

Allegados a la familia mencionaron que el fallecido se dedicaba al campo y que era una persona de bien, ya que todas las mañanas lo veían pasar con sus herramientas de trabajo para labrar las tierras que tienen y dijeron que era una persona muy conocida en el pueblo.

Desde la noche del martes, los vecinos de las diferentes secciones comenzaron a congregarse en la casa de la familia Barragán Mendoza para rezar los rosarios y darle cristiana sepultura en el panteón municipal de Zapoapan.

 

De la Redacción