Nogales.- “De pronto escuche los gritos y los disparos, la gente se asustó mucho, no sabía qué hacer, me tiré al piso y ahí me quedé un ratito”, relata una de las personas que se encontraban en el balneario de la Laguna durante el enfrentamiento entre delincuentes y la policía.

“Realmente todos leemos sobre esas cosas, pero cuando nos toca no sabemos que hacer, mira me tiemblan las manos”, dice uno de los comerciantes.

Y comerciantes y visitantes de la Laguna de Nogales vivieron momentos de pánico, luego que al filo del mediodía se desatara una balacera en las inmediaciones del balneario, obligándolos a cerrar sus negocios hasta que se restableciera la tranquilidad del lugar.

Todo indicaba que seria un día normal, el clima poco favorable y fresco, algunos puestos abiertos de frutas, memelitas y demás antojitos, estaban las lanchas, algunos visitantes recorrían el balneario y otros nadaban.

Cuando de un momento a otro se empezaron a escuchar detonaciones de arma de fuego y una persecución que terminó en las inmediaciones del balneario, lo que originó que los visitantes y comerciantes corrieran a refugiarse a un lugar seguro y lejos de la eventualidad, otros lograron resguardarse dentro de sus propias casetas que tienen como negocio, por que no tenían más opciones.

“Escuchamos los balazos, nos espantamos, vimos el movimiento de gente, todos corrían y nuestra reacción fue cerrar el negocio, no podíamos ir a otro lado, así que esperamos que todo se tranquilizara”.

“Si hubo temor, escuchamos las detonaciones, el pánico fue evidente y estaba todo abierto, la gente corrió y todos a donde pudieron”, reconoció otro de los comerciantes.

Una de las comerciantes sin poder contener las lágrimas narró que tuvo mucho miedo, “no sabía qué hacer, más que esconderme en mi negocio y rezar, por mi vida y por la de todos los que estaban afuera, no pude hacer más”.

Otros comerciantes, se limitaron a no hablar nada de lo ocurrido, toda vez que temen contar su experiencia y prefirieron cerrar y retirarse inmediatamente del lugar.

No obstante, la Fuerza Civil y la Policía Estatal acordonó y realizó las investigaciones pertinentes y en un lapso de poco más de dos horas la situación fue controlada, retirando las cintas de prohibición a, paso y se retiraron y todo quedó sin peligro para la ciudadanía.

Minutos más tarde, se observó llegar turistas y visitantes a la zona, quienes tranquilamente recorrían el lugar y se tomaban fotografías; sin embargo, los comercios permanecieron cerrados debido al susto que se llevaron los vendedores.


LUCY RIVAS A./EL MUNDO DE ORIZABA