Ciudad de México.- La Junta de Gobierno del Banco de México anticipó que en lo que resta de 2017 la inflación general anual continúe exhibiendo una tendencia descendente, pero esto enfrentará riesgos al alza, como un aumento desproporcionado al salario mínimo o un mal resultado de la renegociación del TLC.

Al divulgar su decisión de mantener sin cambio el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día en un nivel de 7.0 por ciento, la Junta dijo que se espera que la tendencia a la baja en la inflación se acentúe en el próximo año, conduciendo a la convergencia al objetivo de 3.0 por ciento hacia finales de 2018.

La previsión anterior trae implícita la expectativa de un comportamiento ordenado del tipo de cambio, así como una reducción importante de la inflación no subyacente en los meses siguientes y durante 2018.

Pero para la Junta dicha previsión está sujeta a riesgos.

Al alza, que se registre una depreciación de la moneda nacional en respuesta, entre otros factores, a una evolución desfavorable del proceso de negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) o a una reacción adversa de los mercados al proceso de normalización de la política monetaria en EU.

Al tomar en cuenta que las condiciones en el mercado laboral han venido estrechándose, aunado a la posibilidad de un incremento en el salario mínimo desproporcionado respecto de la evolución de la productividad, la evolución de los costos unitarios de la mano de obra podría reflejarse en la inflación, alertó la Junta.

Las condiciones en el mercado laboral se han venido estrechando, de modo que parecería no haber holgura en dicho mercado.

Pero, según la Junta, hasta ahora, no se perciben presiones salariales significativas que pudieran afectar al proceso inflacionario, aunque un aumento en el salario mínimo para 2018 desproporcionado con relación a la variación de la productividad podría cambiar lo anterior.

Además, los precios de algunos bienes que inciden principalmente sobre la inflación no subyacente, como el gas L.P. o productos agropecuarios podrían aumentar, si bien su impacto sobre la inflación sería transitorio.

En los riesgos a la baja, la moneda nacional podría apreciarse como consecuencia de un entorno más favorable con relación al resultado de las negociaciones del TLC.

Las reformas estructurales podrían dar lugar a reducciones adicionales en diversos precios de la economía y la actividad económica puede presentar un menor dinamismo que el anticipado.

Agencia Reforma