Barcelona.- (El Economista) A poco más de tres meses de que Javier Duarte Ochoa culmine su polémica gestión como gobernador del estado de Veracruz, su antecesor, Fidel Herrera Beltrán, lamenta que el mandatario no haya cumplido sus expectativas al frente de la Administración estatal.

Con nueve meses como cónsul de México en Barcelona, el diplomático evita ahondar en la vida política de Veracruz, entidad que gobernó del 2004 al 2010. Aún así, no es ajeno a las acusaciones que rondan sobre Duarte que van desde enriquecimiento ilícito y corrupción hasta presuntos pactos con cárteles del narcotráfico y el crimen organizado.

“Lamentablemente mi sucesor no fue lo que yo esperaba y en medio pues hizo cosas que no tenía que hacer”, comentó, sin dar más especificaciones, durante una entrevista concedida a El Economista.

En las elecciones del pasado 5 de junio, el candidato por la alianza PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes, resultó ganador y supone el fin de 86 años de gobiernos liderados consecutivamente por el PRI. Las finanzas públicas que dejará quien fue además secretario de Finanzas y Planeación del Estado, bajo el gobierno de Herrera Beltrán, están lejos de ser saludables. Se calcula que la deuda superaría los 60,000 millones de pesos, desde los 17,971 millones que habría heredado de la Administración anterior.

Veracruz además se ha convertido en un foco de alerta para activistas y la entidad más peligrosa para ejercer el periodismo, con 16 asesinatos de trabajadores de medios de comunicación en la entidad durante la gestión de Duarte, de acuerdo con la organización Artículo 19. Pero tanto la prensa, los defensores de los derechos humanos, críticos y la oposición apuntan que en la gestión de Herrera Beltrán se plantó la semilla de la situación actual del Estado, una entidad azotada por la narcoviolencia. Durante el gobierno de Herrera Beltrán se registró además la muerte o desaparición de nueve periodistas y trabajadores de algún medio de comunicación.

La llegada de Herrera Beltrán a Barcelona generó polémica entre periodistas reconocidos en España, defensores de los derechos humanos y mexicanos residentes en Cataluña. El cónsul insiste en que se trataron de ataques mediáticos, políticos y electorales. Tras recibir a El Economista en el Consulado, en el exclusivo distrito de Sarriá-San Gervasio en Barcelona, donde despacha desde octubre del 2015, el diplomático asegura que está enfocado en el desarrollo de la actividad que le fue designada por el presidente Enrique Peña Nieto de representar los intereses de México en las Comunidades Autónomas de Aragón, Baleares, Cantabria, Cataluña, La Rioja, País Vasco y Valencia.

—Su llegada al Consulado fue tensa, con acusaciones de que permitió el acceso del cártel de los Zetas a Veracruz durante su gestión.

—Jamás en mi vida, en ningún momento ha habido una acusación ante autoridad de ninguna especie. Ninguna mención en ningún sitio. Son puras cosas mediáticas y eso ha quedado aclarado y resuelto, y no es materia ya porque yo creo que cada autoridad en cada momento les ha aclarado a los demandantes de información. Es sólo una estrategia política electoral.

—Usted mencionó en una entrevista con El Periódico de Cataluña que iba a iniciar un proceso judicial en contra de quienes lo acusaron, incluyendo a Miguel Ángel Yunes.

—Ese era el atacante, pero son cosas de la política doméstica en la que yo ya no me asomo ni tengo nada que ver. Yo estoy en la política exterior de México y dando resultados, y aquéllo era parte de una estrategia de carácter mediático, político y electoral.

—¿Cómo vio las elecciones en Veracruz?

—Precisamente no las veo.

—Pero fue a votar y dio declaraciones a los medios.

—Ahí mismo declaré, pero yo declaró ahí. Las cosas de México adentro y las cosas de México afuera las veo ya diferentes. Es un capítulo que tengo por el momento separado del cumplimiento de la tarea diplomática, de promoción, la consular, la educativa, la cultural, la social, la médica y los jóvenes, los niños triquis que son nuestro orgullo (ganadores de la Copa Barcelona de Basquetbol 2016).

—El gobernador electo de Veracruz dice que va a investigar el endeudamiento desde su gestión y la del señor Duarte. ¿Cooperará usted?

—Si fuese llamado o requerido por alguna autoridad, hoy, mañana y siempre, en cualquier lugar o planeta que me encuentre, estaré en disposición. Pero le recuerdo una cosa, cuando termina la función pública, hay necesidad de rendir cuentas y hay un instrumento que se llama la Cuenta Pública y las de mi gobierno fueron auditadas, votadas y aprobadas; pero cualquier cosa puede ser revisada y eso sería causa de un orgullo extraordinario que reconozcan la inmensa obra material, física, moral y política que se legó en mi administración a Veracruz.

—Desde la perspectiva diplomática, ¿cómo ve el caso de Humberto Moreira?

—Esos no son casos ni diplomáticos ni culturales; son casos mediático, político y electorales que ya fueron resueltos y atendidos por las autoridades. Hay casos de cualquier ciudadano mexicano, donde la labor y la tarea del servicio exterior mexicano, sobre todo la parte consular, es la protección y salvaguarda de los derechos de los mexicanos. En caso de acusaciones de cualquier naturaleza, existen autoridades tanto en las jurisdicciones nacionales como en las internacionales. En los casos que me platicas son casos resueltos y atendidos por las autoridades, y en eso nosotros no tenemos nada que ver pero además ni siquiera ocurrió en nuestra jurisdicción.

—¿Y a usted no le ha tocado un caso similar?

—Gracias a Dios, no.

—El tema de Cataluña, con su proceso de independencia, ¿cómo lo están abordando?

—Nosotros estamos aquí para representar los intereses de México y asentar una política exterior fincada en valores y en principios donde destaca de manera importante la Doctrina Estrada. Nosotros respetamos la autodeterminación y la libre decisión de los pueblos; vamos por la integridad del territorio de las naciones amigas y hermanas. Somos colaboradores de una relación que es espléndida con el Estado español, y nuestras relaciones con las autoridades autonómicas es espléndida, y las que hace de Barcelona el fincamiento de nuestra misión, también de extraordinaria calidad con las autoridades de la Generalitat y los ayuntamientos alrededor. Nosotros cumplimos con nuestra tarea y no opinamos ni tenemos nada que decir en torno a procesos locales políticos salvo los culturales y sociales que sí interactúan.

—¿Cuál es el sentir de empresarios y residentes mexicanos en Cataluña? ¿Hay incertidumbre?

—Hasta la fecha nadie me ha preguntado ni me ha dicho nada. Ni votamos ni somos votados en ese tema por lo cual respetamos y actuamos pero es un asunto que no tiene mucho que ver.

—¿Se han planteado cuál será la posición del gobierno mexicano de concretarse la independencia?

—No lo planteamos porque nuestro deber y responsabilidad es el promover y actuar con las autoridades constituidas. Lo otro [la independencia] es un asunto de política exterior del Estado mexicano con el Estado español que en su momento y circunstancia tendría que ser abordado. Hoy por hoy, nuestras relaciones son excelentes con todas las autoridades constituidas en nuestra jurisdicción.

—¿Extraña Veracruz?

—No. Es que fue tan intenso mi periodo de gobierno desde el primero hasta el último día, y también de mucha dificultad porque el PAN siempre ha tenido el propósito de apoderarse de Veracruz y nos tocó un gobierno muy intenso, desde el primero hasta el último día. Fue de tal naturaleza que cuando terminé en medio de seis grandes inundaciones, un huracán fatal para nosotros y al final del gobierno me tocó el caos. Creí que lo había hecho bien.

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http://eleconomista.com.mx/sociedad/2016/07/23/javier-duarte-no-fue-lo-que-yo-esperaba-fidel-herrera

Agencia AVC