La vida de Bernarda Rosas, la comerciante de Ixhuatlancillo que se encuentra en huelga de hambre en el parque Castillo, está en peligro.

Bernarda Rosas cumplió ayer su segundo día sin tomar agua ni suero, lo que hoy arroja tres jornadas de cinco que terminarían con su vida, pues al no tomar líquidos su cuerpo se deshidrata y pierde fuerza.

Señala al alcalde, Juan Manuel Diez, de ser el culpable de estas circunstancias por las cuales atraviesa al no permitir ejercer el comercio ambulante.

Al preguntar a las autoridades municipales su postura para conocer si van a esperar a que ocurra un desenlace trágico, aclararon que la postura sigue siendo la misma que les han planteado a las ixhuatecas: que vendan en el Mercado Artesanal.

Ayer, José Francisco Flores, el otro huelguista, fue convencido por sus hijos de terminar con la huelga de hambre, por lo que abandonó el parque Castillo.

Pactan diálogo

Después de sostener diálogo con el subsecretario de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en la Ciudad de México, la comisión de comerciantes indígenas espera un nuevo diálogo para el próximo martes en el Palacio de Orizaba.

Responsabilidad

En caso de que Bernarda Rosas, quien permanece en huelga de hambre, llegara a fallecer, el alcalde Juan Manuel Diez y la alcaldesa interina de Ixhuatlancillo, Cynthia Montalvo, podrían ser enjuiciados por omisión de auxilio o abuso de autoridad, por ser directa o indirectamente responsables por los hechos.

El abogado Othón Ramírez mencionó que los delitos de omisión de auxilio o abuso de autoridad pueden considerarse graves, pues aunque se trata de una decisión unilateral, es decir, que son los ixhuatecos los que deciden poner en riesgo su vida, se debe considerar que el acto lo hacen público y están culpando a una autoridad.

(Con Inf. de Yamilet Gámez, Abel Valdez y César Carrillo)

II De la Redacción