Ciudad de México .- La estrella más cercana a la Tierra, Próxima Centauri, tiene un planeta con una masa similar a la Tierra, que la orbita cada 11 días y con una temperatura que permitiría la existencia de agua líquida en su superficie.

Como parte de la campaña Pale Red Dot, astrónomos del Observatorio Europeo Austral (ESO) revelaron la existencia de este mundo, tan intensamente buscado y bautizado como Próxima b.

Se trata de un mundo rocoso que es un poco más masivo que la Tierra y se convierte en el exoplaneta más cercano a nosotros que pueda albergar vida fuera del Sistema Solar.

Guillem Anglada-Escudé, de la Universidad Queen Mary en Londres, reporta en la revista Nature que este mundo se ubica a poco más de cuatro años luz de nuestro Sistema Solar.

"Se han encontrado muchos exoplanetas y van a descubrirse aún muchos más, pero buscar el potencial análogo de la Tierra más cercano y conseguirlo ha sido la experiencia de toda una vida para todos nosotros. El resultado es también un homenaje a todos ellos. El siguiente paso es la búsqueda de vida en Próxima b", apunta Anglada-Escudé.

Próxima Centauri es una estrella enana roja en la constelación de Centaurus, por lo que su luz es demasiado débil para poder ser detectada a simple vista y se encuentra cerca de un par de estrellas, mucho más brillantes, conocidas como Alfa Centauri AB.

Durante el primer semestre de 2016, Próxima Centauri fue observada con regularidad con el espectrógrafo HARPS, instalado en el Telescopio de 3.6 metros ESO en La Silla, Chile, y monitoreada simultáneamente con otros telescopios del mundo.

El hallazgo formó parte de la campaña Pale Red Dot, en la que un equipo de astrónomos buscaba el pequeño bamboleo que, por la fuerza de la gravedad, provocaría en la estrella la existencia de un planeta en órbita.

Anglada-Escudé precisa que las primeras señales de un posible planeta se vieron en 2013, pero la detección no era convincente.

Al combinar los datos de Pale Red Dot con observaciones anteriores llevadas a cabo en observatorios de ESO y en otros lugares, se ha obtenido claramente un resultado verdaderamente emocionante.

A veces, Próxima Centauri se aproxima a la Tierra a unos 5 kilómetros por hora ?el ritmo de una marcha humana normal- y, en otras, retrocede a la misma velocidad, lo que se considera un patrón regular de cambio de velocidades radiales se repite con un período de 11.2 días.

Un análisis cuidadoso de los minúsculos cambios en el efecto Doppler indicó la presencia de un planeta con una masa al menos 1.3 veces mayor que la de la Tierra, orbitando a unos 7 millones de kilómetros de Próxima Centauri, sólo el 5 por ciento de la distancia Sol-Tierra.

La confirmación de la existencia de Próxima b sólo fue posible tras alcanzar un detallado entendimiento de cómo la estrella cambia en escalas de tiempo de minutos a una década, y tras monitorear su brillo con telescopios fotométricos.

Aunque Próxima b orbita mucho más cerca de su estrella que Mercurio del Sol, su estrella es mucho más débil que la nuestra. Como resultado, Próxima b se encuentra dentro de la zona habitable alrededor de la estrella y tiene una temperatura superficial estimada que permitiría la presencia de agua líquida.

A pesar de la órbita templada de Próxima b, las condiciones en la superficie pueden verse fuertemente afectadas por las llamaradas de rayos X y de radiación ultravioleta procedentes de la estrella, mucho más intensas que las que experimenta la Tierra con respecto al Sol.

Los astrónomos aclaran que el hecho de que un planeta como éste tenga capacidad o no para albergar agua y vida parecida a la de la Tierra es un intenso tema de debate científico.

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