Ciudad de México.- Aunque el año pasado registró menos muertes maternas que 2016, México está aún lejos de disminuir estos decesos a los niveles de los países desarrollados.

Hasta el 31 de diciembre de 2017, la Secretaría de Salud contabilizó 722 casos de muerte materna en el País, 38 menos que los notificados en el mismo periodo de 2016.

La dependencia calculó que, por cada 100 mil nacimientos estimados, se presenta a nivel nacional un promedio de 32 defunciones, lo que equivale a una reducción de 9.4 por ciento respecto a la misma fecha de 2016.

Sin embargo, esta cifra, llamada razón de mortalidad materna, está lejos de los 12 casos por cada 100 mil nacimientos que se presentan en países desarrollados, como registra la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además, 16 estados del País superan la media nacional de muertes maternas.

Chiapas, con 60.9 muertes por cada 100 mil nacimientos, y Guerrero, con 51.7, son los estados que registran la mayor tasa de mortalidad materna.

Le siguen Oaxaca, Chihuahua, Tamaulipas, Nayarit, Coahuila, Michoacán, Ciudad de México, Guanajuato, Hidalgo, Tlaxcala, Zacatecas, Quintana Roo, Baja California y Sonora.

La mayoría de las muertes maternas registradas en 2017 sucedieron en hospitales de la Secretaría de Salud, con 322 defunciones; mientras que en 269 casos las mujeres no recibieron atención médica. En el IMSS ocurrieron 102 decesos de este tipo; en el ISSSTE, 15; en IMSS-Prospera, 10; en Pemex, 1, y en unidades médicas de la Sedena, 3.

De acuerdo con el reporte de la Dirección General de Epidemiología, las principales causas de muerte materna son hemorragia obstétrica, enfermedad hipertensiva, edema y proteinuria en el embarazo, el parto y el puerperio, así como abortos.

Las mujeres de entre 20 y 29 años representan el grupo de edad en el que más casos de muerte materna ocurrieron en 2017.

Según información de la OMS, casi todas las muertes maternas son evitables si las mujeres reciben atención prenatal; sin embargo, las mujeres pobres de zonas remotas son las que tienen menos probabilidades de recibir una atención sanitaria adecuada.

El organismo reportó que sólo el 51 por ciento de las embarazadas de los países de ingresos bajos se beneficia de una atención especializada durante el parto, y únicamente el 40 por ciento realiza las consultas prenatales recomendadas.

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