Ciudad de México.- El día del historiador, 12 de septiembre, falleció Álvaro Matute, quien abogó por el ejercicio libertario de esta disciplina.

"Nos tenemos que emancipar de la historia, de nuestra propia historia, de los múltiples obstáculos y condicionamientos que los hombres han hecho sobre otros hombres. Eso es la historia: el camino a un afán libertario a lo largo de los siglos", dijo el investigador emérito de la UNAM frente a jóvenes universitarios.

Aquella mañana de 2013, durante el encuentro Conecta, contrastó la aparente libertad que tienen los historiadores para escribir y los condicionamientos que enfrentan, desde los internos que le aconsejan omitir para no lastimar, hasta las inhibiciones que suponen las reglas cuando devienen dogma.

"Los historiadores tenemos un pie metido del lado del campo científico, por aquello de las reglas del juego, pero otro pie lo tenemos metido en el campo de lo expresivo, del arte, de la literatura; no debemos inhibir nuestra expresividad, porque si lo hacemos, no pasaremos de ser aquello que decía el filósofo e historiador inglés Robin Collingwood: no pasaremos de pegar con engrudo lo que recortamos con tijeras. Si eso es la historia, con permiso, yo no participo de ella".

El investigador, docente y divulgador, Premio Nacional de Ciencias y Artes, miembro de la Academia Mexicana de la Historia y del Seminario de Cultura Mexicana, tenía 74 años.

Las grandes historias no son aburridas, enfatizó Matute en el referido encuentro. "La pluma de los grandes historiadores está a la par de la de los grandes escritores (...) los elementos inhibitorios deben ser vencidos para que el ejercicio historiográfico sea pleno".

Agencia Reforma