Ciudad de México.- Luego que en el 2013 el Instituto Nacional Electoral (INE) utilizó su nombre y domicilio sin su autorización para propaganda institucional, Mabel Ivonne Leyva Castañares vive una tragedia.

Los datos de la ama de casa aparecen en el buró de crédito por préstamos que ella nunca pidió con tarjetas bancarias y tarjetas departamentales.

La también payasita se dio cuenta del mal uso de su nombre y dirección el pasado junio, cuando solicitó un préstamo por 7 mil pesos en una caja de ahorro, pero no se lo otorgaron porque aparecía como deudora con al menos cinco empresas.

"Yo la única tarjeta que uso es la del Metrobús, nada más. No tengo más y me dijeron que donde yo vaya a pedir un préstamo lo van a rebotar porque estoy en buró", expuso.

Además, cada dos o tres meses le llegan a su casa estados de cuenta y cobros del Servicio de Administración Tributaria (SAT), pero ella no se ha dado de alta ante el Registro Federal del Contribuyente (RFC).

"El miedo es que un día toquen y sin deberla ni temerla me digan venimos a embargarla", expuso la madre soltera, quien trabaja en labores de limpieza para mantener a sus cuatro hijos.

En el 2014, el abogado de Leyva Castañares interpuso una petición ante el Registro Federal de Electores (RFE), del entonces Instituto Federal Electoral (IFE), para que en la campaña publicitaria se suprimieran los datos personales de su clienta, pero no le contestaron.

Entonces, el defensor promovió el amparo 2419/2014 ante el Juzgado 1 de Distrito en Materia Administrativa pidiéndole al juez que otorgara el amparo para que el RFE contestara.

La respuesta del director del Registro Federal fue que no hizo mal uso de los datos personales de Mabel Ivonne y no se le causó ningún daño a la ciudadana por lo que no existía ningún problema.

Al contestar, el juez determinó que se tenía por cumplida la sentencia y cesaron los efectos del acto reclamado.

La ama de casa exige al INE que le reparen el daño del error que cometieron hace tres años.

"¿Dónde está la reparación, dónde está la llamada de atención? En ese momento fue el IFE, pero todo transcurrió entre el IFE y el INE y se echaron la bolita y al final de cuentas nadie tuvo la culpa.

"Yo no quise que me pasara esto, yo no alcé la mano para decir: aquí estoy. Lo único que pido es que hagan bien su trabajo, para eso ganan muy bien y es lo único que pido", enfatizó.

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