Ciudad de México.- El Servicio de Administración Tributaria (SAT) le pone el pie a los contribuyentes en México con procesos y trámites complejos que no se necesitan, por ejemplo, en otros países.

Un ejemplo de esta complejidad es la firma electrónica, que los contribuyentes necesitan para realizar trámites, como la devolución de impuestos superior a 10 mil pesos.

Para obtener la firma electrónica, que se renueva cada cuatro años, es necesario que los contribuyentes llenen un formato en línea y posteriormente acudan a un módulo del SAT.

La necesidad de acudir al módulo del SAT, cuando se tramita la firma por primera vez, radica en que la autoridad les requiere, forzosamente, digitalizar sus huellas dactilares y además, tomarles el iris del ojo, es decir, elementos biométricos que de acuerdo con fiscalistas no se solicitan en otros países.


II Agencia Reforma