En inicio, no resulta tan mala idea: honrar a aquellos pluviositanos quienes, a lo largo de nuestra historia, han llevado a cabo acciones importantes en sus diversos campos y áreas, engrandeciendo el nombre de su tierra natal, trascendiendo los cerros de aqueste valle a alturas nacionales e internacionales. Es una idea que emociona hasta que enfríasenos la testa, y comienzan a surgir dudas que espero, amable lector, pueda solventarlas antes de tomar una decisión y antes de que, pletórico de febril entusiasmo, respalde la idea:

¿Quiénes estarían? ¿quiénes merecen estar en una rotonda de ilustrísimas personalidades? ¿Se incluirá a Ignacio de la Llave, Silvestre Moreno Cora o Clemencia Isaura? De ser así, ¿qué ocurrirá con sus respectivos sepulcros? ¿Se enterraría allí a alguien más? ¿A quién? ¿permitirían las autoridades eclesiásticas exhumar a Nicolás del Llano o a Rafael Rúa? ¿qué opinarían los grupos evangélicos, los cristianos, los agnósticos, los laicos, los masones? ¿También estarían Francisco Gabilondo Soler, Sara García o José Bernardo Couto? ¿Se removerían de sus tumbas también? Ya que ellos yacen en otros lugares, como la Ciudad de México, ¿serían trasladados a Orizaba? ¿y quién pagaría el traslado? ¿cuánto costaría? En todo estos casos, ¿estarán sus familiares y deudos de acuerdo? ¿Pedirán algo a cambio? ¿se enfadarían si no se incluyesen a tales o cuáles personajes? ¿Se estaría cumpliendo la voluntad póstuma de estos al ser trasladados a Orizaba? Por cierto, ¿de cuántos lugares estaremos hablando? ¿20? ¿50? ¿100? ¿cuántos ilustrísimos orizabeños existen? ¿Qué espacio se encuentra disponible? ¿Dónde se ubicaría la rotonda? ¿En el cementerio “Juan de la Luz Enríquez”? Ya no hay sitio para una rotonda, así sea de diez personajes... entonces, ¿qué espacio disponen sus impulsores y en qué zona de la ciudad?

De importancia suma también saber: ¿quién o quiénes tendrían la decisión acerca de los ocupantes de la rotonda? ¿cronistas, investigadores, historiadores? ¿O autoridades, empresarios, activistas sociales? ¿amas de casa, estudiantes, obreros? ¿Se nombraría a una especie de “Consejo de Notables” o será sujeta la determinación a un ejercicio democrático? ¿es seguro esto último cuando muchos de nosotros ni siquiera sabemos quién fue Gregorio Mendizábal o Valentín González Suárez? Quienes tomen la decisión, ¿lo harán pensando en intereses ciudadanos o aquellos de las familias de los posibles laureados? ¿Qué criterios utilizarían o quizás utilizaríamos todos? ¿merecen estar quienes nacieron en Orizaba o quienes vivieron acá aún sin ser oriundos de la ciudad? ¿son dignos los que aquí vivieron y amasaron fortuna aunque después se hayan ido? ¿o lo son quienes sólo dejaron huella en Orizaba y en ningún otro lugar?

Vuelvo a inquirir: ¿quiénes serán incluidos? ¿literatos, poetas, músicos, artistas, científicos, médicos, deportistas, escritores, periodistas o filántropos? Cuando se llegue al punto de la política, la cosa se antoja sumamente espinosa: ¿quiénes? ¿de derecha o de izquierda? ¿conservadores o liberales o ambos? ¿se atreverían a incluir a ex alcaldes? ¿a ex diputados? ¿a líderes sindicales de dudosa reputación? ¿quién cargará con el costo político que ello implica? ¿esta decisión conllevaría a enfrentamientos politiqueros o no? ¿Estarán todos de acuerdo respecto a que yazca Daniel Sierra a un lado del Dr. Rocha Garfias? Pero ante todo, ¿se incluirían estos? Y en el caso de los empresarios y comerciantes, ¿causarían resquemor si se sepultasen adyacentes a personajes de la izquierda o de líderes sindicales? ¿son merecedores también estos o no? Además, ¿cuánto costaría la rotonda? ¿quién va a pagar por ella: Ayuntamiento, Gobierno Estatal o Federal? ¿O la Iniciativa Privada? ¿se pasará la charola a todos los orizabeños? En cualquier caso, quien paga manda: tan solo por ello, el que aporte mayoritariamente tendría la decisión de los ocupantes de la rotonda... ¿sería ello justo? ¿qué calidad tendría una rotonda de conspicuos pluviositanos con la sospecha de que pudo haberse deslizado un fajo de billetes para que se incluyera a tal o cuál personaje? ¿o que está tan solo porque en el Consejo de Notables tiene un descendiente ovarios de él oella? Ya este punto, ¿se incluirían mujeres? ¿quiénes? ¿se respetaría la equidad de género colocando igual número de féminas que de varones? ¿o acaso habría más ellos que ellas? ¿por qué? ¿estarán de acuerdo todos los barrios, colectivos sociales, sectores de la ciudad? Y si no, ¿a quién o quiénes propondrían? Aquellos que se incluyan ¿por qué sí? Y los que queden excluidos, ¿por qué no?

Siempre defenderé y me congratularé que se hagan justos homenajes a los protagonistas de nuestra historia. Irlos develando paulatinamente para conocimiento de todos nosotros. Pero una Rotonda de Orizabeñísimos dejaría una herida abierta en la ciudad. Mejor hacerle caso a Don Juan Tenorio y “dejad dormir tranquilos quienes con Dios están”.

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TRAS DE MIS GAFAS

HÉCTOR E. ORTEGA CASTILLO

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