(Primera de tres partes)

En días pasados leía un artículo de don Tomás Vázquez, publicado en un diario de Xalapa, en el que intenta persuadirnos de que en nuestra iglesia católica de occidente, no hay espacio para diaconisas, y señala que "el sacramento del orden corresponde de manera exclusiva a los varones"

En ese mismo artículo se decía también que Francisco, el Papa, es un pastor sin igual y por supuesto que con tal afirmación si coincido, sobre todo porque en nuestra iglesia tenemos muchos príncipes y sacerdotes, pero no tenemos tantos pastores, y este Papa, desde antes y ahora, ha demostrado saber estar cerca de la gente, incluso trazando lazos fraternos con ministros y fieles de otras religiones. ¿Por qué no? Por eso es que este Papa, ha puesto ya sobre la mesa de discusiones, el tema del ordenamiento de diaconisas.

Dios no tiene sexo y en eso estaremos de acuerdo todos. También en que nos ama a todos por igual y no tiene preferencia por el hombre o la mujer. Iguales nos creó, igual dignidad nos concede. Pero Jesús nace en un medio y una época, en que la mujer estaba relegada a un segundo o tercer lugar, y ni siquiera podía entrar a orar en las sinagogas. ¿No solo acusan de adultera a la mujer y ni siquiera se menciona al adultero? ?Es válido trasladar a nuestro tiempo, como verdades inamovibles simples circunstancias culturales y sociales de hace más de veinte siglos? No, la única respuesta válida es no.

Solo un texto humano, en el Código de Derecho Canónico, niega ese derecho a ser ordenada, niega esa igualdad, niega esa dignidad a la mujer, aun cuando sabemos que en el Nuevo Testamento se habla de diaconisas. (Rom 16,1; y 1Tim 3,11)

Y copio del libro "Laicos con voz y voto, la comunidad que Jesús soñó" lo siguiente: ¿Por qué negar a la mujer, es decir, a la mitad de los fieles, de ese derecho, de ese sacramento? ¿Por qué privar a la iglesia de la capacidad, de los valores y virtudes que las mujeres podrían aportar y hacer distinciones en donde Dios no las hace? ¿No sería mucho más acorde a las enseñanzas de Jesús, reconocer y "vivir" la igualdad del hombre y la mujer en todos los ámbitos pero sobre todo y de especial manera en su iglesia?... ¿No resucitó Jesús también para las mujeres? La mayoría de los gobiernos de las naciones del mundo, hasta muchos siglos después de Jesucristo, reconocieron la igualdad y dignidad de la mujer y hoy aparece como un derecho indiscutible en sus legislaciones. Si eso han hecho los dirigentes políticos del mundo ¿no debería la iglesia también seguir las enseñanzas del Maestro? ¿No deberíamos incluso dar el ejemplo? Yo me pregunto ¿Pudo Jesús-Dios nacer de mujer y no puede esta presidir su memorial? ¿Pudo haber esa única y extraordinaria unión sobrenatural en el seno de la mujer y ahora sólo puede haber esa unión especial que imprime el sacerdocio con el varón? ¿Puede ser una mujer, María, la madre de la iglesia y no puede una mujer dirigir los esfuerzos de evangelización de ésta? Dios le concedió a una mujer, y no a un hombre, la "plenitud de gracia""

Por cuestión de espacio, dejo muchas otras consideraciones y argumentos válidos en defensa de ordenación de mujeres y con ello, en defensa de la propia iglesia, para las siguientes partes de este artículo. Mientras, mantengo mis oraciones para que Dios de a Francisco vida y fuerza suficientes para seguir impulsando los cambios que urgen a la iglesia católica para llegar a formar algún día, la comunidad de igualdad, de justicia y de amor que Jesús soñó.

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