Luis Velázquez

La bola de cristal de algunos políticos vislumbra que el diputado federal, Enrique Pérez, quien era suplente de Miguel Ángel Yunes Linares, será ungido secretario General de Gobierno durante el bienio gubernamental. Pero, si así fuera, la curul quedaría en el limbo, mejor dicho, desaparecería en automático, porque en ningún momento la ley electoral contempla un suplente del suplente. De ser tal cual, el góber electo quedaría sin un ariete en el Congreso de la Unión, además, de su absoluta confianza, y más porque el Yunes azul está con un pie en Veracruz y el otro en el altiplano desde que, digamos, fue recomendado por don Rafael Hernández Ochoa con Humberto Lugo Gil, entonces, jefe máximo del Poder Legislativo federal. Y por tanto, y más allá de la jugada política del sucesor de Javier Duarte, JD, se entendería que el lanzamiento mediático de Enrique Pérez como titular de la SEGOB local se trata de una calentura más de la gabinetitis en que solemos caer todos cuando se vive de cara al mar y se anda metido en la rumorología. Nadie dudaría que el góber electo ya tiene visualizado a su gabinete, pero se lo reserva, como él mismo anunciara para darlo a conocer en la víspera y evitar, digamos, las pasiones cruzadas. El simple hecho de que los foros regionales para elaborar el Plan Estatal de Desarrollo estén a cargo en cada área de un político y/o un técnico expresaría una tendencia. De igual manera, las parcelas de poder para el CDE del PAN y PRD significan otra posibilidad para repartirse las 19 secretarías del gabinete legal. Ninguna hay de que por razón natural algunas dependencias están reservadas a la decisión única y exclusiva del gobernador, entre ellas, y por ejemplo, la SEGOB, Finanzas y Planeación, SIOP y Comunicación Social, quizá también, Desarrollo Social. 2 Enrique Pérez ha sido un leal escudero de Yunes Linares, de tal modo que lo mismo fue su secretario particular que director de Prevención y Readaptación Social del gobierno federal cuando Vicente Fox Quesada presidente, tiempo aquel cuando a los pocos días de iniciado el sexenio Joaquín “El chapo” Guzmán Loera escapara del penal de alta seguridad de Jalisco. El grado de confianza que Yunes le tiene quedó manifiesto, además, cuando lo nombrara candidato a diputado federal suplente que ahora ocupa como propietario. Originario de San Andrés Tuxtla, alcanzó la plenitud de la confianza y lealtad cuando fue nombrado secretario del Ayuntamiento con el presidente municipal de Boca del Río, Miguel Ángel Yunes Márquez, el primogénito, listo como está para la candidatura en el año 2018 a la senaduría, y si las circunstancias se dieran, para la gubernatura. Por eso, hay quienes lo miran en la SEGOB para ocupar la silla de Flavino Ríos Alvarado, pero, bueno, se da la circunstancia que de consumarse, el góber electo perdería una curul, donde su juego político es importante. Y más, porque ahí tiene como colegas a un montón de duartistas, quienes, de paso, están en la mira de la Auditoría Superior de la Federación con sus denuncias penales en la PGR, y del Sistema de Administración Tributaria, SAT. Con todo, y aun cuando el diputado federal yunista quedara en la curul, sería, digamos, una especie de ministro sin cartera, que de igual manera operaría en el Palacio Legislativo que en el palacio de Xalapa, encargado, incluso, de asuntos vitales. Y más, porque el otro político de extraordinaria confianza para Yunes azul, José Luis Lagunes, parece, está enfermo, y necesita centrarse en su salud. Quedarían el tuxpeño Manuel Muñoz Ganem y el jarocho Leopoldo Domínguez Armengol, que integran las guardias pretorianos de Yunes Linares desde antes de que sus hijos nacieran. En el reparto de las mieles, el góber electo ha de considerar parcelas para la elite panista (Pepe Mancha y compañía, quizá, acaso, sin Víctor Serralde) y amarilla (Rogelio Franco Castán, Sergio Rodríguez y Arturo Hérviz), aun cuando en el paquete se incluiría al ex perredista, Miguel Elías Moreno Brizuela, quien fue su compañero estudiantil de departamento en Xalapa, y por añadidura, Enrique Moreno Aquino, uña y carne de Brizuela. Luego de su fracaso como presidente del Comité Olímpico Mexicano, Carlos Padilla Becerra, ex alcalde de Xalapa y ex director del DIF con Rafael Hernández Ochoa, abogado, podría incorporarse con Yunes en un cargo estelar. El maestro Francisco Monfort, mejor experto electoral que Gabriel Deantes Ramos, con todo y su pasado ha de estar en el gabinete (de paso, Domingo Alberto Reséndiz), dado que fue el primer destapado como coordinador de los foros regionales para el Plan Estatal de Desarrollo. Ellos serán, entre otros, las figuras centrales, ya para ocupar una secretaría del gabinete legal, y/o en todo caso, para perfilar a un favorito. En ellos estará la posibilidad de que Veracruz quede en una simple alternancia partidista o pase a una transición democrática, que además de su sentido electoral, incluye la democracia social, la democracia económica, la democracia educativa, la democracia de salud, la democracia en seguridad, la democracia en justicia y la democracia mediática.