De un brinco hemos dejado atrás al inefable 2017 y sin poder evitarlo estamos cursando ya las primeras horas del 2018. La sensación es inevitable, hay expectativa. Para muchos es la oportunidad de iniciar para otros la de renovar, algunos más se levantan decididos a cambiar o ajustar lo que tienen pendiente, muchos otros lo consideran un reto y cuantiosos deseos pululan por los aires.

Un ánimo de posibilidades y por supuesto sonrisas nos inundan por doquier. En el caso específico de México el inicio del 2018 trae consigo uno de los mayores retos en la historia política, económica, financiera, social y tecnológica del que se tenga memoria. Hemos señalado que se trata de un año electoral sin precedentes, de una confluencia de elecciones que obligará al ciudadano a ser parte de una copiosa participación para definir el rumbo de nuestro país; tengamos presente que estos eventos estarán llenos de impacto positivo y negativo. Positivo porque la derrama económica que representan estas campañas implica dinamismo comercial, movimiento de proveedores y en general actividad productiva pues sectores como la publicidad, alimentos, transporte y otros se ven impactados por ser año electoral desgraciadamente también pueden generar una rotación de mercancías no esperada causando inflación. Eso sin tomar en consideración dos escenarios, si los candidatos de derecha y centro puntean las encuestas el peso mexicano podrá tener mensajes positivos en el mercado financiero, pero si el candidato de izquierda avanzara en las preferencias electorales entonces los inversionistas podrían vincular este hecho a una depreciación menos ordenada del tipo de cambio, o sea, el peso caería.

Avanzaremos los primeros días de este año con una daga en la espalda y esto será porque la primera semana de este mes tendremos el dato de inflación y sin temor a equivocarme les adelanto que estaremos de nuevo muy cerca del 7% pero lo grave es que los 4 componentes de la inflación ya están contaminados: En primer termino aquellos que puede controlar el Banco de México como mercancías y servicios se verán presionados nuevamente a la alza por un aumento del precio del dólar y por el incremento salarial ya pactado mientras que en lo referente a los precios de los productos que no pueden controlarse mediante la política monetaria también están llenos de volatilidad, los primeros por la falta de abasto y los segundos por el precio del dólar. En resumen, si usted ya fue a cargar gasolina sabe que estamos cada vez más cerca de que el litro de combustible cueste un dólar es decir casi $20 y la escalada de precios simplemente no va a ceder si esta circunstancia se materializa. Súmele a esto aspectos externos como la renegociación del TLCAN o la reforma fiscal de Trump y un poco de los efectos que le comenté dentro de este año electoral. El resultado es de pronóstico reservado.

¿Qué hacemos? Algo muy sencillo. El gran riesgo es esperar a que todo suceda. Nunca será lo mismo ver como las cosas suceden a ser parte de la dinámica de evitar o propiciar que las cosas ocurran. No basta tener esperanza, tener buenas intenciones o propósito, no es suficiente llenarse de energía, no sirve estar animoso ni expectante, es inútil estar optimista lo que se requiere para enfrentar esta circunstancia ¡Son acciones! De otra forma nos convertimos en un cúmulo de buenas intenciones.

Con frecuencia le digo que debe usted cuidar su dinero y seguir la estrategia de finanzas a la defensiva, es indispensable que en este inicio de año avance usted con cautela, no comprometa su posición financiera pues aún contando con recursos o empleo nos hallamos (todos) en una etapa del ciclo económico de desaceleración y no es momento para iniciar un negocio o emprender sin antes revisar la situación del mercado al que deseamos ingresar, es tiempo de conservar el empleo y no tomar decisiones precipitadas pero sobre todo es momento de promover la productividad ya que durante 2018 no sobrevivirán los más fuertes sino aquellos empleados, obreros, profesionistas, empresarios, servidores públicos que sepan adaptarse rápidamente a los eventos que su entorno les ofrece. Si somos productivos podemos mover más rápidamente nuestro capital de trabajo sea pequeño o grande. Si somos productivos estaremos un paso delante de quienes sólo se limitarán a ver como se vuelve cada vez más complejo y difícil financieramente este 2018.

Le digo todo esto porque cuando veo la radiografía de este año que comienza, hago un diagnóstico de los riesgos y dificultades que el panorama se avizoran me es inevitable recordar a un antiguo jefe que tuve que repetía la frase que da título a esta columna sobre todo en momento de crisis: “Ideas sin acciones, son alucinaciones” por tanto no soñemos que podemos, accionemos nuestra mente para que pasemos de las ideas a los resultados. Así que ¡Despierte! querido lector, no más planeaciones, inicie el año con resultados, exíjase a sí mismo porque no será una época donde la debilidad de espíritu ni las buenas intenciones serán suficientes, tendré el gusto de acompañarlo en su viaje durante 2018 para recordarle que el éxito no es un destino sino un estilo de vida.

LUIS PÉREZ LEZAMA

El dinero no existe

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