ESCALERAS:

El 3 de enero, la próxima semana, iniciarán las precampañas electorales de los candidatos a gobernador de Veracruz. Caminarán de norte a sur y de este a oeste hasta el once de febrero, 5 semanas, para ajustarse así al tiempo marcado por el OPLE.

En el carril de Morena irá, y por segunda ocasión, Cuitláhuac García Jiménez. En el lado del PAN, Miguel Ángel Yunes Márquez, quien se registró el sábado 23. Y en el carril del PRI, Pepe Yunes Zorrilla.

Tres formas diferentes de mirar la vida y de soñar con el bienestar social del millón de indígenas, los dos millones de campesinos y los tres millones de obreros, además, claro, de las clases medias, pues los ricos, dice Luiz Inácio Lula da Silva, “se cuidan solos”.

El currículo de Cuitláhuac es demasiado estrecho. Sólo tiene en su haber la diputación federal que por ahora usufructua y la primera derrota electoral de su vida cuando el año anterior perdió la silla embrujada del palacio ante el panista Miguel Ángel Yunes Linares.

La biografía de Yunes Márquez incluye la victoria en dos presidencias municipales y en una diputación local, además de la coordinación del programa “Oportunidades” de la Sedesol federal en el Felipismo.

Pepe Yunes, por el contrario, también ganó en las urnas la alcaldía de su pueblo, Perote, la diputación local y federal y la senaduría. Además, la gran experiencia, aunque sea dulcemente amarga, como candidato al senado en la primera ocasión. También pasó por la presidencia del CDE del PRI.

Cuitláhuac se montará en el arrastre popular de Andrés Manuel López Obrador.

Miguel Ángel junior, en la gubernatura y experiencia de su padre y en el liderazgo panista del candidato presidencial, Ricardo Anaya.

Y Pepe Yunes, en su hoja de servicios y en el candidato presidencial, José Antonio Meade.

PASAMANOS:

Los tres precandidatos a la gubernatura irán en alianza con otros partidos.

El morenista Cuitláhuac, con el PT (con su dirigente nacional, Alberto Anaya y su esposa, tan cuestionados en el manejo del dinero público) y el PES (tan evidenciado por su religiosidad tan radical en el tema de la diversidad sexual y el aborto y la adopción de niños por parejas gais).

El panista Yunes Márquez, con el PRD (tan evidenciado por su alianza con el PAN) y con el Movimiento Ciudadano (cuyo dirigente fundador, Dante Delgado Rannauro, tiene recuerdos desagradables con el gobernador Yunes).

Y el priista Pepe Yunes con el Panal (de la profe Elba Esther Gordillo y que negociara la alianza con el PRI de José Antonio Meade a cambio del arraigo domiciliario) y con el PVEM (que sueña con lanzar al hijo de Fidel Herrera Beltrán para el Senado).

El politólogo Carlos Ronzón Verónica dice que el piso está parejo para el trío, porque cada uno tiene su fuerza partidista natural y su liderazgo social.

Morena, por el factor AMLO.

Yunes hijo, por su padre.

Y Pepe Yunes, por su historial y que incluye el deslinde histórico que en su momento y oportunidad tuvo y sostuvo de Javier Duarte, a tal grado que como senador de la república cabildeó más de cinco mil millones de pesos extras de la secretaría de Hacienda y Crédito Público para los presidentes municipales y los productores organizados y que les fueron entregados en forma directa, en depósito bancario, a los beneficiados, y que por cierto tanta enervara al preso político más famoso del Reclusorio Norte de la Ciudad de México.

CASCAJO:

Las precampañas y las campañas electorales son “un barril sin fondo” en materia financiera.

En el caso el OPLE establece un tope, pero tirios y troyanos saben que nunca, jamás, se respeta, pues todos, sin excepción, transgreden la normatividad.

Uno, entonces, es el dinerito oficial que los partidos entregan a los candidatos o que incluso, ellos mismos manejan, pero otro es el billete que circula por debajo de la mesa y las cañerías.

En el caso, por ejemplo, nadie dudaría de que “el gobierno del cambio” estaría atrás (y como ha sido tradicional en el priismo) de la campaña de su candidato.

En el caso de Morena, ninguna duda hay de que alardearán de una campaña austera, aun cuando el dinero circulará con discreción, además de que a AMLO puntero en todas las encuestas le sobrarán los mecenas.

Y en el caso del PRI, siempre hay padrinos.

Carlos Hank González, el tótem que fuera del grupo Atlacomulco, de Enrique Peña Nieto, decía que en política quien tiene la operación electoral y el dinero además de ganar los comicios toca el cielo con los dedos.

RODAPIÉ:

Tres formas diferentes de mirar la vida se toparán durante las primeras cinco semanas del año entrante.

En medio de ellos, los grandes y graves pendientes sociales de Veracruz.

Uno, la terrible y espantosa desigualdad social, económica, educativa y de salud.

(Un solo dato: hay en Veracruz 600 mil analfabetas de 14 años de edad en adelante. Un millón de paisanos con la escuela primaria incompleta. Otro millón, con la secundaria inconclusa. 600 mil con el bachillerato a medias. De cada cien niños egresados de la escuela primaria únicamente diez llegan a la universidad. Y solo uno se titula. Y en la SEV de Enrique Pérez Rodríguez la prioridad del proyecto educativo y social es ganar la gubernatura para el primogénito del gobernador Yunes).

Dos, la incertidumbre y la zozobra en la vida cotidiana, con su hermanita gemela, la impunidad.

Tres, Veracruz, estado pródigo en recursos naturales, convertido en una entidad federativa migrante, con paisanos caminando a los campos agrícolas del Valle de San Quintín y a Estados Unidos para garantizar el itacate y la torta en casa.

Cuatro, la entidad jarocha lideresa en el país en la producción y exportación de trabajadoras sexuales, la venta del cuerpo como única fuente de ingresos.

Cinco, 6 de cada 10 habitantes atrapados desde la noche más antigua de los tiempos en la miseria, la pobreza, la jodidez, el desempleo, el subempleo y los salarios de hambre.

Seis, medio millón de personas que según el CONEVAL sólo hacen dos comidas al día dada la precariedad vivida y padecida.

Ocho, los pobres convertidos en “carne de cañón” a través de las despensitas y las estufitas ecológicas para ganar en las urnas.

Nueve, los políticos “cortándose las venas” porque redimirán a los pobres.

Diez, un Veracruz cada vez con más jodidos y con políticos pillos y ladrones enriquecidos a la sombra del poder, nuevos ricos que suelen aparecer cada 6 y 4 años, luego de una gubernatura y de una presidencia municipal.

Y once, las elites políticas “desgarrándose las vestiduras” al proclamarse los más honestos del mundo.

Nada indica que el rostro social de la mayoría de los ocho millones de habitantes de Veracruz cambiará los próximos seis años.


Barandal

LUIS VELÁZQUEZ SÍO

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