Cualquier párrafo escrito sobre un papel, siempre lleva consigo un significado, la arquitectura, además de sus funciones principales, también se considera un medio de comunicación, de tal manera que el arquitecto, al asumir la responsabilidad de hablar mediante sus edificios debe saber determinar qué es lo que quiere decir y al mismo tiempo tener muy buenas nociones del idioma que habla, de lo contrario, nadie podrá entender el porqué de su idea.

El lenguaje, tal como lo conocemos, consiste en símbolos, palabras, oraciones, gestos, formas y todo lo que puede ayudar para la comunicación. En la arquitectura, los símbolos se traducen en paredes, techos, puertas, ventanas, escalones, etc., que son los elementos mediante los cuales se construye un edificio. Cada uno de estos se puede diseñar de manera diferente y luego ensamblarlos de varias formas, como sucede en la música y en la poesía.

Para entender mejor lo que corresponde al lenguaje de la arquitectura, podemos considerar como ejemplo la palabra “puerta”. Empezaremos por cuestionar ¿Qué es una puerta?, esencialmente es una abertura sobre una pared, lo que quiere decir que antes de tener una puerta debe existir una pared, sabemos que una pared se construye para separar algo, sirve para mantener a las personas en el interior o en el exterior, así como también deja fuera al aire, la lluvia, el frío y los animales, sin embargo, la puerta es un elemento que permite atravesar una pared, su tamaño y forma estarán en función de las personas o cosas que pretendan pasar a través de ella. Ejemplo: una puerta para una persona, una puerta para un automóvil.

Según el tamaño y forma de la puerta, uno puede “leer” para que sirva. La puerta para una persona es de aproximadamente 2.15 de altura por 0.90 de ancho, si hay una puertita cortada en la parte inferior de una puerta quiere decir que es para el perrito, la puerta que es más ancha que alta se entiende que es para un vehículo.

Cuando el arquitecto usa una puerta como dispositivo para comunicarse con otra persona, está hablando su lenguaje, recordemos la frustración que causa el no poder encontrar la entrada de un edificio y la pesadilla que todos hemos tenido al encontrarnos atrapados en algún lugar sin poder localizar la puerta de salida.

No importa que tan diestro sea el arquitecto para usar sus palabras, es la calidad de su pensamiento lo que sí importa, si lo que tiene que decir se entiende y vale la pena, el lenguaje será el adecuado.

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ARQ. ABEL COLORADO SÁINZ


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