Enrique Peña Nieto ha pedido perdón a México por haber quebrantado la ley. Por haber sido parte, junto con su pareja sentimental, de una inexplicable adquisición de la residencia llamada “la Casa Blanca” (de 86 millones, ubicada en Lomas de Chapultepec). Propiedad, que si no hubiera sido expuesta a la luz pública, por la periodista Carmen Aristegui y su equipo de investigaciones especiales, hubiera pasado desapercibida para la mayoría de los mexicanos. A Carmen le costó su puesto de trabajo en la emisora MVS, a Peña Nieto no le costó nada el ir a llorar “lágrimas de cocodrilo” en un evento planeado para pedir perdón, sin consecuencias jurídicas posibles. En otros países, por menos de eso, a los presidentes de la república, les cuesta el cargo y…van a la cárcel. Ahí está el caso de Argentina, o el de Brasil, donde la presidenta está siendo investigada por la corte nacional (no por diputados ni senadores afines). Aquí en México, estamos lejos de lograrlo. Peña Nieto y su grupo dominante, sólo cubrieron las apariencias, como hacen los cocodrilos cuando devoran a sus presas, lloran lágrimas para sazonar el botín (dado que se activan las glándulas salivales con las lacrimales). Carmen Aristegui si perdió su trabajo, Peña Nieto no. Esto lo debemos valorar los mexicanos a la hora de votar, hay que hacerlo contra el régimen de gobierno y su cauda de partidos que lo solapan. Los corruptos demandan a los honestos, tal el caso del Dr. Sergio Aguayo demandado por Moreira. Moreira, del PRI es otro caso de corrupción en México. También lo es el del ex - gobernador de Sonora Guillermo Padres, del PAN quién se mandó construir una gran presa hidráulica en su rancho, dejando sin agua al grueso de la población. Años tienen sus procesos judiciales y no se ve para cuando las sentencias. Todo esto es lo asquea al ciudadano. México entre los primeros lugares mundiales en corrupción y represión ciudadana. En nada nos benefició la susodicha “alternancia nacional” entre los primos hermanos, el PRI y el PAN. Con datos y cifras podemos seguir añadiendo la lista de corruptelas. De momento no es el caso. Debemos centrarnos en el perdón de Peña Nieto. ¿Bastará el perdón para que se escape, él y su familia de la justicia penal?, ¿acaso no era real la propiedad del inmueble producto de injustificados ingresos personales de los dos?, ¿con devolver el inmueble a la constructora que se los proveyó se resuelve el asunto?, ¿significa esto, la inauguración de una política gubernamental de “borrón y cuenta nueva”?, ¿significa que los gobernadores corruptos, no serán guardados en la cárcel?. Si esto es así, de nada sirve haber anunciado con bombos y platillos el susodicho Sistema Nacional Anticorrupción (SNA). De entrada la normativa de este sistema, hace intocable la figura del presidente de la república. No podrá ser enjuiciado por delitos de corrupción, sólo por traición a la patria y delitos comunes. Nos preguntamos, ¿qué más traición a la patria puede haber, que robarse los dineros públicos para inversiones privadas, personales o familiares?. En el asunto de la “casa blanca” están implicados la constructora Higa, que le hizo las autopistas en el estado de México, cuando Peña Nieto fue gobernador. Todo se conecta entre sí, pero para la ley, en México, basta un pedir perdón del presidente, para evitar internarlo en prisión.


*Politólogo (UNAM).

Catedrático. Investigador Universitario. Coordinador del CECDMO.


Por: Jesús Víctor García Reyes*

Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz