El estimado maestro de música e historiador Armando López Macip informa que en Bolonia Italia en el festival internacional II Cinema Ritrovato se exhibió la película El Puño de Hierro, lo que me trajo a la memoria la reseña que hice cuando se presentó en el Teatro Llave en los últimos días de enero del 2002.

Creyéndolo de interés aquí lo reproduzco.


El cine en Orizaba

El Puño de Hierro


En días pasados y promovido por el H. Ayuntamiento Constitucional y por el Seminario de Cultura, se exhibió la película “El Puño de Hierro”, producida y financiada en Orizaba, en el año 1927, por la familia Mayer, que fuera dueña de la fábrica de puros “La Violeta”, que producía con gran calidad, entre otros, los Puros “La Sin Rival”.

La filmación en exteriores es de las primeras efectuadas en nuestro país.

Otra producción que tenemos entendido se exhibirá próximamente, “El Tren Fantasma”, también de aquellas épocas gloriosas del Cine Mudo y ésta con el atractivo adicional de que muchos de los protagonistas son integrantes de conocidas familias orizabeñas.

Sobresale en el reparto Clarita Ibáñez la dama joven, madre de un dilecto amigo: José Luis Ibáñez, orizabeño exitoso en expresiones artísticas, teatrales y cinematográficas, ya sea como director, traductor de las mismas o como maestro de actores y en la actualidad catedrático decano de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el reparto también aparecen su tía Angelita Ibáñez y mi querido tío Ernesto Rodríguez Pasquel, en el ingrato papel de extra, Carlos Villatoro, Carlos Sánchez y varios más.

Puño de Hierro fue exhibida recientemente en la Cineteca Nacional, como un documento histórico del Cine Mexicano.

Entre los asistentes estaba buena parte de la colonia orizabeña en el D.F., mis también entrañables amigos Issa Bravo Suárez, Carlos Bello Sornosa y Ataulfo Fernández Ortega, invitados por el ya mencionado José Luis.

Quien asistió a esta representación con el ánimo de ver un antecedente histórico, un documento de antaño lo disfrutó plenamente, con el añadido del Parque Castillo hace ya casi sesenta y cinco años, alguno de nuestros puentes y una espléndida casa habitación, que perteneció a la mencionada familia Mayer y que como tantas cosas en Orizaba se sacrificó en aras de una modernidad chabacana.

Entre lo destacado del filme está el relato, adelantado para su tiempo, de la drogadicción.

Aunque su tratamiento no sea puntual, hay que decirlo.

Quien quiera encontrar aciertos históricos, técnicos, actorales, se sentirá defraudado.

Las películas de esos años, no sólo en México, sino en cinematografías más avanzadas, no tienen punto de comparación con las producciones actuales.

A los orizabeños, en particular, nos enorgullece que como en el futbol, hemos sido pioneros, en actividades que posteriormente han sido solaz y esparcimiento para millones de mexicanos.

Orizaba tiene historia que envidiarían ciudades con un mayor crecimiento, sigue siendo de prosapia.

PUBLICADO EL 1°. DE FEBRERO DEL 2002 EN ESTE NUESTRO DIARIO “EL MUNDO”.


AÑADIDO:

Preciso algunos apuntes que en la fecha involuntariamente omití: en el foro posterior a la exhibición en el Teatro Llave promovida por el Seminario de Cultura, homenajeó a Willy Mayer, al que saludé con gran afecto, a pesar de ser menor, íntimo de mi padre. Me dijo que sus visitas a Orizaba recorrían las calles recordando su infancia, su padre Guillermo Mayer distinguido orizabeño de origen israelita socio que fue del Club Rotario de esta ciudad y que impulsó y financió las películas que hemos citado.

Willy siendo el propietario las donó a la UNAM, que lo premió en la cineteca de la UNAM en 2002.

Extensión publicada el 30 de junio del 2016.



Octavio_rodriguezb

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Por: Octavio Rodríguez Pasquel Bravo