Era un frío invierno de 1972, cursaba el segundo año de la carrera de arquitectura en la UNAM, en el Aula audiovisual P-4, más de cuarenta alumnos recibíamos la clase de Teoría de la arquitectura que impartía el arquitecto José Luis Benlliure, inesperadamente, hizo su arribo al aula un personaje alto, con una melena lacia que le caía sobre los hombros y llamaba la atención porque iba vestido todo de negro.

Se dirigió al Arq. Benlliure y lo saludó con un abrazo afectivo.

Entonces vino la presentación al grupo y fue la primera vez que escuché el nombre de Teodoro González de León.

Durante cuarenta minutos nos mantuvo cautivos con una interesante plática sobre las tendencias del Movimiento Moderno. La imagen, los gestos y la personalidad de González de León quedaron grabados para siempre en mi incipiente memoria estudiantil.

Treinta y cinco años después, en el 2007, asistí a un congreso latinoamericano de arquitectura en la Antigua Guatemala, el expositor estrella era Teodoro, y al día siguiente, en el aeropuerto, por restricciones de seguridad, obligaron a los pasajeros a quitarnos los zapatos, y en ese momento me encontré en la fila con el arquitecto González de León, los dos en calcetines y con los zapatos en mano antes de abordar, situación que aproveché para expresarle mi admiración y al mismo tiempo le recordé aquella plática que marcó una parte de mi vida cuando apenas cumplía los veinte años de edad.

Guardo hoy como un tesoro y para la historia, un atento mensaje que me dedicó con su rúbrica, mientras le sostenía con mi mano derecha sus zapatos.

La partida del maestro Teodoro, representa una enorme pérdida para la arquitectura en México, aparte de arquitecto y urbanista, era un intelectual, amante de la música y experto en el dibujo y la pintura, vivió preocupado por el desarrollo social del país y fue un gran conocedor del arte contemporáneo.

Al igual que Ricardo Legorreta, ambos pertenecieron a la que podría llamarse la “segunda generación” de arquitectos modernos que con su trabajo profesional impactaron y dejaron un legado importante para México, específicamente para la historia de la primera mitad del siglo XX.

La arquitectura de Teodoro González de León es y seguirá siendo un referente para los miles de estudiantes que hoy sueñan con ser arquitectos y para los miles de arquitectos que cada día refrendamos el compromiso de construir un mejor país.


Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.


Arq. Abel Colorado Sáinz


Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz