México.- El mexicano Daniel Aceves, subcampeón olímpico de lucha grecorromana en Los Ángeles 1984, portará la antorcha de los Juegos Olímpicos de Río 2016 con una nostalgia por los viejos tiempos cuando había días en los que no tocaba comer.

"Es una nostalgia en el buen sentido porque queda la alegría de estar viviendo una buena vida; mis abuelos murieron antes de los 50 años, yo voy por 51 y estoy sano", asegura a Efe Aceves, el relevo número 111 del fuego olímpico el 14 de julio en la ciudad brasileña de Curitiba, Paraná.

Aceves perdió la final de 52 kilos de Los Ángeles 1984 ante el japonés Atsuji Miyahara y ganó medalla de plata para convertirse en el mejor peleador de la historia de México y en un promotor del deporte y la salud después de su retiro.

"Entonces hubo días en los que debía saltar las comidas para dar el peso, mi verdadero rival; en los Juegos Panamericanos de Caracas estuve 72 horas sin comer y en un momento me subió tanto la temperatura del cuerpo que me eché a un charco con agua", recuerda.

Por entonces se entrenaba duro para no desentonar en los combates en el continente ante los favoritos cubanos y estadounidenses, pero sus mayores dolores sucedían fuera de los combates, cuando el estómago protestaba por los ayunos o le sacaban la sangre de los coliflores nacidos en sus orejas.

"Los luchadores nos identificamos por los coliflores, yo llevo de por vida uno de cada oreja, un recuerdo de lo que fui", comenta.

Estudioso de los Juegos Olímpicos, Aceves comenta que en Río de Janeiro cerrará un ciclo olímpico de manera diferente, luego de haber sido el primer relevo de la antorcha de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2014 y de haberla llevado por el centro de Toronto hace un año en los Juegos Panamericanos.

"Esto me permite cerrar el círculo y es un honor en el aniversario 80 de que surgió la llama olímpica como un símbolo de los Juegos a la altura de los aros olímpicos, el himno del COI o la carta olímpica", señala.

En Brasil el luchador retirado será el único mexicano en cargar la antorcha que arderá en la inauguración de los Juegos Olímpicos el 5 de agosto; dice no saber qué distancia la llevará pero en todo caso no será una prueba física dura porque se mantiene entrenado.

"Corro cinco veces a la semana, unos seis kilómetros suaves cada vez, también hago escaleras, spinning y acondicionamiento general; es para no subir de peso", revela.

La antorcha de Río 2016 recorre desde el pasado 3 de mayo unos 20.000 kilómetros por todo Brasil, que será en agosto el primer país de América del Sur organizador de unos Juegos Olímpicos.

EFE/Foto: EFE