Dallas.- Una Corte Federal de Apelaciones negó al mexicano Roberto Romero Ramos, sentenciado a la pena de muerte en Texas, una solicitud de apelación, lo que le cierra el camino para continuar la lucha legal para frenar su ejecución.

Romero Ramos, de 62 años de edad y originario de la comunidad de El Ciruelo, en el municipio de Pinotepa Nacional, en el estado mexicano de Oaxaca, fue condenado por asesinar a su esposa y a sus dos pequeños hijos en febrero de 1992.

Había solicitado a la Corte de Apelaciones emitir un “certificado de apelabilidad”, necesario para interponer una apelación.

El mexicano deseaba apelar su caso argumentando violaciones a sus garantías al no haber sido notificado de que tenía el derecho a la asesoría del consulado de su país tras su detención.

La Corte de Apelaciones dictaminó, entre otras cuestiones, que Romero Ramos no puede apelar a la violación de sus derechos como extranjero bajo el tratado internacional de la Convención de Viena de 1963.

Esto debido a que no existe ninguna obligación vinculante para los estados como Texas de acatar dicho tratado, aun cuando se tenga un fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que certifica la violación de esos derechos.

En abril pasado, la Corte utilizó el mismo argumento para negar una petición de apelación de Rubén Ramírez Cárdenas, otro mexicano sentenciado a pena de muerte en Texas.

Tanto Ramírez Cárdenas como Romero Ramos están ahora sin ningún impedimento legal para que puedan ser ejecutados.

Romero Ramos fue sentenciado a la pena de muerte en marzo de 1993 por un jurado de una corte del condado de Hidalgo, en el sur de Texas, tras haberlo declarado culpable de asesinar a su esposa Leticia Ramos, de 42 años, a su hija Abigail, de siete, y a su hijo Jonathan, de tres.

Los tres fueron asesinados a golpes y sus cuerpos fueron encontrados semanas después enterrados bajo el baño de la casa donde vivían.

Agencia Notimex

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