CIUDAD DE MÉXICO.- Hace unas semanas, se planeaba tratar varios temas en la cumbre de hoy de los 28 Mandatario de la Unión Europea (UE). Ahora, la única discusión será sobre el Brexit.

Y David Cameron pasará su última reunión -dejaría el puesto para el 2 de septiembre- inmerso en incómodas conversaciones con los otros 27.

Autoridades europeas ya han presionado al Premier británico a que invoque el artículo 50 del Tratado de Lisboa, el cual delinea el proceso para la salida de un miembro de la UE.

En cuanto éste sea activado, las partes tienen dos años para alcanzar nuevos acuerdos sobre cómo será su relación, sujetos a aprobación del Europarlamento y de Westminster.

Si al final no hay un pacto, el Reino Unido pasa a ser sólo otro socio: en vez de formar parte del mercado común, por ejemplo, el comercio sería bajo las reglas de la OMC, con las que los británicos tendrían que pagar tarifas y sus productos perderían el acceso preferencial.

Cameron ha dicho que esas negociaciones le corresponderán a su sucesor, en un aparente intento de negociar con sus pares europeos sin que empiece a correr el reloj de los dos años.

Pero los líderes de la UE ya dijeron que no discutirán sino hasta que llegue la solicitud formal de salida.

"Él lanzó este imprudente referendo y perdió, entonces la UE no está de humor para andar haciéndole favores", dijo Mark Leonard, director del think tank Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.

Los europeos afirman que, mientras más rápido se negocie el Brexit y queden definidos los términos de la relación, menores serán la incertidumbre y los efectos económicos adversos.

"Los partidos políticos, los líderes, los comentadores y una gran, gran mayoría de la gente quiere que este proceso empiece ayer", dijo un funcionario alemán al diario The Independent.

Mientras Cameron estará hoy en Bruselas, el Reino Unido seguirá resintiendo los efectos colaterales del referendo.

Los escoceses continúan presionando por una nueva consulta independentista, e incluso han abierto discusiones con Gibraltar -isla británica en la costa de España donde el 95 por ciento votó por quedarse en la UE- para acudir juntos ante el bloque y abogar por su permanencia.

A esas negociaciones podría sumarse Irlanda del Norte.

"Me puedo imaginar una situación bajo la cual algunas partes de lo que hoy es el Reino Unido salen y otras se quedan", dijo a la BBC Fabian Picardo, Ministro gibraltareño.

El Partido Conservador de Cameron también se está fracturando en la búsqueda por el sucesor del Primer Ministro, entre partidarios de Boris Johnson -ex Alcalde de Londres que hizo campaña por el Brexit- y de la Ministra de Interior Theresa May.

La principal fuerza opositora, el Partido Laborista, está sumida en caos tras la insurrección de 46 parlamentarios contra el líder Jeremy Corbyn.

Y la división dentro del Reino Unido va más allá de la política. Durante el fin de semana, los reportes de crímenes de odio aumentaron 57 por ciento, según la Policía.

ASÍ LO DIJERON

"Ser responsable significa no perder el tiempo en lidiar con el tema de la salida del Reino Unido (...) Nada es peor que la incertidumbre".

Francois Hollande, Presidente francés.

"No podemos estar esperando porque sería malo para la economía (...) Aunque entiendo si los británicos necesitan tiempo para analizar todo primero".

Angela Merkel, Canciller alemana.

"Por una parte estamos tristes por la votación británica, pero también sabemos que éste es el momento para reescribir y dar vuelta a la página".

Matteo Renzi, Primer Ministro italiano.

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