Austin.- El tirador que cometió la peor masacre de la historia de Texas (EE.UU.) disparó a varias de sus víctimas como si se tratase de una ejecución, es decir, en la cabeza y a quemarropa, según un vídeo del suceso que obtuvo la policía.

El tiroteo en el templo First Baptist Church de Sutherland Springs (Texas) dejó 26 muertos y una veintena de heridos entre los feligreses que acudieron al oficio religioso el pasado domingo.

Una persona implicada en la investigación explicó hoy de manera anónima al diario The New York Times que existe un vídeo de unos siete minutos de duración en el que se ve a Devin Kelley disparar de una manera continua y metódica, matando a sus víctimas como si las estuviese ejecutando.

Esta pequeña congregación tenía la costumbre de registrar en vídeo sus servicios -basados en oraciones y cantos religiosos- para luego publicarlos en su página web.

El asesino, armado con un fusil semiautomático Ruger AR-556 y vestido con un chaleco antibalas, mató a dos personas fuera de la iglesia y entró en el templo con el objetivo de hacer el mayor daño posible.

Según relató a Efe una pareja que sobrevivió al ataque, su primer objetivo fue matar a los jóvenes que estaban grabando el oficio religioso como cada domingo y posteriormente acabó con la vida de los músicos.

Además, Kelley repasó todas las filas de la iglesia en busca de supervivientes para propinarles un tiro de gracia.

En algunas ocasiones, las madres de los pequeños "trataron de defender a sus hijos poniéndose delante" y pidiendo clemencia, según la sobreviviente Roxana Solís, pero el asaltante no vaciló y mató a las mujeres también.

El director regional del Departamento de Seguridad Pública (DPS) de Texas, Freeman Martin, desveló este lunes que los investigadores recogieron de la escena del crimen centenares de balas y quince cargadores con capacidad de treinta proyectiles cada uno, lo que corrobora la violencia del peor tiroteo en la historia de Texas.

El rango de edad de las personas fallecidas, que va desde los 17 meses hasta los 77 años, hace evidente que el asaltante trató de hacer el mayor daño posible sin tener piedad de ninguno de los asistentes a la misa que en esos momentos se oficiaba en el templo.

Compuesta básicamente por una oficina de correos, un centro comunitario, una tienda de abastos, un taller de reparación de coches, dos gasolineras, las casas de los vecinos y un par de iglesias, entre ellas la de la matanza, Sutherland Springs era hasta el pasado domingo una tranquila comunidad en la que nunca pasaba nada. EFE