Ciudad de México.- El proyecto neoyorquino conocido como Lowline, que busca emular el parque High Line mediante la adaptación de lo que otrora fuera una terminal de tranvía, ha recibido el visto bueno del ayuntamiento de la ciudad.

A James Ramsey y Daniel Barasch, creadores del proyecto, les ha sido concedido control del espacio, ubicado en el área sudeste de Manhattan, para que continúen con el desarrollo de la propuesta.

Entre las condiciones que les fueron impuestas se encuentra la implementación de un plan que involucre a la comunidad, la recaudación de 10 millones de dólares y la finalización de los documentos esquemáticos de diseño en el curso de los próximos 12 meses.

"La transformación de un una vieja y olvidada terminal de transporte público en un dinámico espacio cultural diseñado para una metrópoli del siglo 21 es verdaderamente una 'historia de Nueva York'", comentó Barasch.

"Sabemos que con la participación de la comunidad y de la ciudad, podemos hacer del Lowline un espacio único e inspirador que todos podamos disfrutar".

Se prevé que la ejecución de la propuesta tenga un costo de 60 millones de dólares y que provea al lado sureste de Manhattan de poco más de 4 mil metros cuadrados de espacio público.

Reforma