Harare.- El plazo dado al presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, por su propio partido, para que dimita bajo la amenaza de someterle a una moción de censura parlamentaria concluyó hoy sin novedad por ninguna de las dos partes.

La Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF) fijó como límite de su ultimátum las 12:00 hora local de hoy (10:00 GMT), en su mensaje a la nación de anoche, Mugabe no cedió ante la presión y permanece como presidente.

El plazo concluyó sin novedades sobre los próximos pasos a dar desde ninguno de los dos bandos, aunque está previsto que el Parlamento se reúna mañana para estudiar una posible moción de censura.

La actual crisis política en Zimbabue comenzó cuando los militares tomaron el control del país en la noche entre el martes y el miércoles.

En un mensaje emitido esa madrugada en la tomada televisión nacional, los militares explicaron que no se trataba de un golpe contra el presidente, sino de una operación contra "criminales" de su entorno.

Un día antes habían advertido públicamente de que se tomarían "medidas correctivas" si Mugabe continuaba con la purga de los miembros más veteranos del partido.

Como detonante de esta declaración se leyó la destitución del hasta hace dos semanas vicepresidente, Emmerson Mnangagwa, un incondicional del partido y veterano de guerra al que se había opuesto públicamente la primera dama, Grace Mugabe, con reiterados ataques verbales.

Precisamente, Mnangagwa fue nombrado ayer nuevo líder de la ZANU-PF en una reunión del Comité Central del partido en la que no solo se destituyó a Mugabe -de 93 años y en el poder desde 1980- sino que también se expulsó a la esposa del presidente y a sus aliados, entre ellos varios ministros detenidos por los militares.

Entretanto, el presidente continúa confinado en su residencia por los militares.

EFE