La Habana, Cuba.- Lo que se intuía desde hace meses se confirmó. Ayer el Gobierno de Estados Unidos demostró el claro retroceso en el proceso de la normalización de las relaciones con Cuba, iniciado en 2014.

El Departamento del Tesoro anunció la prohibición de hacer negocios con 180 empresas y hoteles estatales cubanos que, de alguna manera, están vinculados a los militares.

También se anunciaron restricciones para los estadounidenses que quieran viajar a la isla, ya que se eliminarán los viajes individuales bajo la categoría 'People to people', que concentran el 75 por ciento de los visitantes, según la empresa norteamericana Cuba Educational Travel.

Las medidas derivan del discurso que el Presidente Donald Trump hizo en junio en Miami, acompañado de políticos anticastristas pero que hasta ahora era más retórico que otra cosa.

Estas nuevas reglas buscan cortar el flujo de dinero que el Gobierno cubano recibía gracias a la apertura del turismo y del que el sector privado del país caribeño se beneficiaba.

El presidente de Educational Travel, Collin Laverty, consideró en entrevista vía e-mail con REFORMA que Washington conseguirá lo contrario a lo que se propone, ya que, según él, los viajeros individuales interactúan más con el sector privado cubano al comer en restaurantes y alojarse en casas particulares.

Por su parte, el ex responsable de la Embajada de Estados Unidos, cuando se denominaba Sección de Intereses durante el Gobierno de Barack Obama, Chip Barclay, opina que dependiendo cómo se aplique pueden cumplir con su objetivo.

"Quiero ver a funcionarios estadounidenses caminando las calles de La Habana para controlar en qué hoteles y restaurantes se aloja la gente", bromeó Laverty.

"Las medidas confirman el serio retroceso que se ha registrado en las relaciones bilaterales a partir y como resultado de las decisiones adoptadas por el Gobierno del Presidente Donald Trump".

Josefina Vidal, Directora de EU de la Cancillería cubana.

Reforma

Foto: Reforma