El proceso de paz con las guerrillas colombianas parece sufrir traspiés a diario.

El Presidente del país, Juan Manuel Santos, paralizó ayer las negociaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) hasta que el grupo libere al ex congresista Odín Sánchez Montes de Oca, cautivo desde hace seis meses.

Santos hizo las declaraciones tras reunirse con Enrique Peña Nieto, quien viajó ayer a Bogotá.

La instalación del proceso de paz estaba prevista para ayer a las 17:00 horas locales en Quito, la capital de Ecuador, luego de que las partes lo anunciaran el pasado 10 de octubre.

Poco después del anuncio de Santos, y aunque el ELN comunicó en Twitter que no compartía su decisión, el Comité Internacional de la Cruz Roja informó que comenzó el operativo para liberar a Sánchez.

“Creo que la señal que mandó el Presidente Santos de no dar inicio a los diálogos es una señal en la dirección correcta”, dijo Adriana Mejía, directora ejecutiva del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olozaga.

“El ELN ha sido bastante intransigente en dar cumplimiento a las condiciones que el Gobierno les ha requerido para dar comienzo a los diálogos, una de las cuales es liberar a todos los secuestrados”, agregó.

La guerrilla es la segunda mayor del país, después de las FARC, e, igual que ella, logra financiarse gracias al narcotráfico.

“En Colombia la violencia sobrevive gracias a una fuente de recursos inagotable”, explicó Mejía.

“La pregunta que me haría es: mientras siga existiendo el narcotráfico, ¿realmente puede existir una paz?”.


II Agencia Reforma