Czestochowa (Polonia).- Los cientos de miles de fieles congregados en la gran explanada del santuario de Jasna Gora, en Czestochowa, el corazón de la polonia católica, acogieron con calor a un papa llegado del "fin del mundo", pero no pueden olvidar la figura del "suyo", Juan Pablo II, y sus 27 años de pontificado.

Francisco ha llegado a Polonia para participar en los actos de la XXXI Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), pero la misa de hoy en Czestochowa estuvo dedicada enteramente al pueblo polaco y a su tradición católica y veneración de la llamada Virgen Negra.

Se había creado gran expectativa sobre cómo el pueblo polaco recibiría a un pontífice argentino, llegado desde el "fin del mundo" como el mismo Jorge Bergoglio dijo la noche en la que se presentó al mundo como Francisco.

Y los cerca de 300.000 polacos que llenaron la gran explanada del santuario recibieron con calor, aplausos y saludos al papa argentino, que antes de la misa realizó un recorrido en papamóvil entre los fieles.

Aunque no hubo coros o pancartas con mensajes de cariño, los sobrios y discretos fieles polacos se mostraron felices al ver pasar al papa argentino.

Después guardaron silencio, mientras Francisco en el interior del santuario se recogía en oración y se retiraba lentamente el panel plateado que protege la imagen de la Virgen Negra, la más venerada por los polacos y por Juan Pablo II, que visitó Polonia en nueve ocasiones durante su pontificado.

Muchos de ellos, los más ancianos, recuerdan a Efe que estuvieron en este mismo lugar en las misas de Juan Pablo II y Benedicto XVI, pero que han vivido "con gran entusiasmo" la llegada a Czestochowa de Francisco.

"El papa es nuestro papa. Le queremos y no importa la nacionalidad que tenga", explica a Efe, Ana, una joven de 20 años que ha llegado esta mañana con su novio y ha preferido seguir la ceremonia ante las pantallas gigantes instaladas en el área.

Ana era muy pequeña cuando Juan Pablo II murió en 2005, pero en familia hablan mucho de él y "tienen muchos recuerdos", aunque para ella lo que más le gusta de Francisco es su "gran afabilidad".

Los niños polacos llevan banderines y globos con la imagen del papa argentino, pero también en el santuario de Jasna Gora se ven muchas banderas en las que no se olvida a Karol Wojtyla, que aparece junto a la imagen de Francisco.

Uno de los polacos que enarbolaba la bandera con los dos papas explica que él estuvo aquí con Juan Pablo II y que ahora ha querido venir a ver a Francisco, pero no lo puede evitar: "Wojtyla era nuestro papa, no lo podemos olvidar".

"Éramos muy pequeñas cuando murió, pero sabemos que Juan Pablo II era un papa bueno como lo es Francisco", explican Veronika y Julia, dos amigas de 17 años que han venido con la madre de una de ellas.

El entusiasmo se desborda en Jurek, que ha llegado esta mañana desde Katowize con su mujer y sus dos hijos y que asegura que adora a Francisco sobre todo por su discurso de una Iglesia pobre y sus críticas "a los ricos y a los poderosos".

"Es un papa moderno, nos gusta", asegura Jurek, que añadió "ha llegado a Polonia y en vez de subir a un cochazo usa un Volkswagen Golf".

EFE/Foto: EFE